La vivencia de Mónica

Publicado el 09/02/10

DAR EL PECHO NO DUELE. Y sin embargo a mí me hacía un dolor terrible que cada día era aún más intenso hasta el punto de hacerme llorar.

Desde el primer día de lactancia materna ya empezó a hacer un poco de daño cuando mi bebita se cogía al pecho, y unas bolitas rojas, como puntos de sangre aparecieron en el pezón. Le comente a todos los profesionales sanitarios que me visitaban en la clínica (ginecólogas, pediatra, enfermeras médicas, de la nursería,…), y todos me decían lo mismo, sin ni siquiera mirar mi pecho: “no te preocupes, eso es normal, al principio siempre duele, son las grietas, ya se te pasara, sobre todo ponte Purelan”. Y así fue como cada día mi dolor iba en aumento y como pude observar el desprendimiento de una capa de piel-tejido en cada pezón después de que la pequeña dejaba de mamar. Tenia que fiarme, después de todo ellos eran los profesionales, y además se trataba de un Hospital Amigo de los Niños.

Llegamos a casa, y las visitas con los pediatras, enfermeras y ginecóloga continuaron, y yo insistía en el dolor que sentía cuando daba de mamar a mi hija, y la respuesta siempre era la misma: las grietas. 

Después de cinco días de lactancia materna, el dolor era tan intenso que ya no podía aguantar más, y lloraba cuando le daba de mamar, lloraba cuando se ponía a llorar mi bebé porque quería comer e incluso lloraba cuando no estaba con ella, porque solo pensar en mi pequeñita que pedía de comer continuamente y la débil de su madre que no quería darle, aunque con mucha resignación lo hacía. No había llegado al extremo de rechazar a mi bebé, pero le tenía miedo, tenía miedo de una personita que no pesaba ni cuatro kilos! Mi marido estaba convencido de que tenía depresión post-parto. 

No sé si son conscientes de la cantidad de veces que puede llegar a comer un bebé recién nacido, es continuo (porque comen a demanda). Mi niña podía estar 20-30-40 min en un pecho, hacer una siestecita de 5 o 10 min (normalmente en el propio pecho) y seguir con el siguiente pecho otro tanto, y así durante todo el día. Cada vez que despertaba empezaba a llorar como si no hubiera comido nunca, un llanto desesperado y penetrante que te taladra el cerebro y te destroza el alma, porque piensas: pobrecita mi niña que se muere de hambre, quizás el pecho de su madre no da suficiente leche. Es escaso y débil, porque además de no tener leche está tremendamente dañado y dolorido. ¿Cómo era posible que si todas las mujeres han podido dar el pecho a sus bebés, y han aguantado el dolor de las grietas yo era incapaz de soportarlo? A mi niña le había tocado la madre flojucha que iba a ser incapaz de alimentar a su hija con su leche, iba a tener que recurrir a la leche de fórmula, y eso me atormentaba, porque me había estado informando y documentando y todos los inputs que había recibido durante el embarazo estaban direccionados hacia la lactancia materna, estaba convencida y quería hacerlo, porque era lo mejor para mi pequeñina. 

Según los escasos conocimientos sobre lactancia materna que había adquirido antes de dar a luz, dar el pecho no duele. Si duele es porque la postura no es correcta, pero tanto los profesionales sanitarios como la información que yo tenía confirmaban que la niña estaba bien colocada, labios evertidos, barriga con barriga, etc. Por otro lado estaba la opinión médica que tantas veces me habían respondido que era normal que me doliera, ya se me pasaría. De modo que aguanté otra semana más rabiando de dolor, intentando poner a la niña de otra forma, utilizando pezoneras (consejo de la pediatra privada, y que no soluciona nada), mojándome el pecho con mi propia leche y untándome el Purelan; mientras, paciente, esperaba que las “grietas” se curasen. Pero cada día me dolía más, además de llorar me mordía la mano para poder soportar el dolor, y me dejé los dientes marcados unas cuantas veces. 

Después de 15 días estaba desesperada. Lo que tenía que ser una experiencia única y maravillosa se había convertido en una tortura insoportable. Para que se puedan hacer a la idea, imagínense que ponen su dedo para que se lo machaquen con un martillo, y que además lo hacen repetidas veces, sin ni tan si quiera darle tiempo al dedo de recuperarse, el dedo acaba destrozado. Y así estaba yo destrozada física y psicológicamente, porque tenía sentimientos contradictorios, no quería darle de mamar porque era doloroso, pero tampoco quería dejar de hacerlo, porque la vida de mi niña dependía del alimento que le proporcionaba su madre. Finalmente pude ir al grupo de lactancia de mi barrio, a ver si podían aconsejarme. Lo primero que hizo Cristina de Alba Sant Martí fue mirar mi pecho, y con solo un vistazo me dijo que seguramente lo que tenía era una infección, y me redirigió a otro grupo de lactancia donde una experta en el tema evaluaría mi caso, tomaría muestras de leche y las enviaría a la Universidad Complutense de Madrid para que realizaran un cultivo, así determinarían las cepas causantes de la infección y podrían recetarme el antibiótico apropiado. Y así lo hice. La experta en lactancia de Sant Andreu (Imma Marcos, que además es comadrona), en cuanto me vio, por el tipo de herida y la falta de tejido enseguida reconoció las cepas bacterianas, y no se equivocó. Los resultados del cultivo mostraban, entre otras cosas, una infección de 400.000 colonias/ml en el pecho izquierdo de estafilococos epidermidis! (se considera infección por encima de 1000 colonias/ml), por lo tanto el diagnostico era de mastitis severa.

Tener una infección no es motivo de alegría, es un problema serio y sobre todo si no se trata adecuadamente, pero en mi caso me hizo muy feliz, saber que no era un problema personal mío o de mi pequeña, que se podía solucionar con un tratamiento –aunque fuera largo-, y así podría continuar con la lactancia. La especialista en lactancia, me explicó muy bien que es lo que me estaba pasando, como debía actuar e indagando en mi historial clínico, cual podría haber sido la causa que ocasionó el desequilibrio bacteriológico (antibioterapia durante el parto, y ningún control posterior). Me proporcionó también el teléfono de un médico en Valencia (Dr. Paco Vera) que estaba colaborando con ellos en el estudio de las mastitis. Evaluó mi caso particular y me indico cual debía ser el tratamiento, con antibióticos específicos. A los dos días de empezar el tratamiento el dolor ya no iba en aumento, sino que se mantenía, y a los cinco días, poco a poco empezó a disminuir, y la herida en el pecho derecho empezó a cerrarse. Dos semanas después de iniciar el tratamiento el pezón derecho ya presentaba la apariencia de un pecho sano, un poco colorado porque la infección interna en los tejidos aun no se había curado, pero estaba en camino. Al pecho izquierdo le costó un poco más ya que la infección era mucho más grave. No obstante, el dolor era cada día menos intenso, hasta desaparecer por completo.

Finalmente, después de un largo tratamiento, la infección se curó del todo. Y mi niña pudo continuar tomando el pecho de su madre sin notar ninguna molestia, ya que los antibióticos que tomaba son seguros para los lactantes y no le causaban ninguna molestia ni efecto secundario. 

Estoy infinitamente agradecida a Imma Marcos y a sus colaboradore/as, ya que gracias a ellos pude recuperar la lactancia materna y la confianza en que todo saldría bien. Porque tal y como había leído tantas veces, si dar el pecho produce dolor es que hay un problema ya sea la posición, infección, el frenillo de la lengua,…, hay que evaluarlo y corregirlo, nada más; pero para ello es necesario que los profesionales que atienden a las mamás y a sus bebes estén formados, y quieran reconocer que los problemas existen y no es normal cuando duele, porque para dar el pecho no es necesario convertirse en una heroína que aguante el dolor sin quejarse. 

La lactancia materna es una experiencia maravillosa de la que todas las mamás y sus bebés deberían poder disfrutar sin interferencias. 

Y además ahora sí puedo añadir: DAR EL PECHO NO DUELE.

Mònica Delgado-Jiménez

Técnico superior de laboratorio.

 

Comentarios [8]

Lorena :: 11 febrero 2010

Madre mía Mónica…
Este relato podría haberlo escrito yo perfectamente… aunque el final no es exactamente igual porque, en mi caso, tengo que volver a tomar antibióticos ya que la infección no remitió del todo.
Entiendo perfectamente ese sentimiento de cogerle miedo al momento del amamantamiento o al bebé… de la lucha interior “quiero darle el pecho, pero no quiero”…
Suerte que nos hemos rodeado de l@s más competentes…
Enhorabuena por vuestro logro.
Dentro de poco yo también espero decir: Dar el pecho no duele.

silvia :: 12 febrero 2010

Monica…he leído tu testimonio y vamos!! porque sale tu foto si no pensaría que alguien ha escrito mi propia experiencia….gracias a Dios no he llegado a la mastitis, pero si a los dolores insoportables, a morderme la mano por las noches para no despertar a mi marido con los gritos de dolor, a llorar,a tener sentimientos contradictorios cada vez que mi bebe lloraba, a tener la sensación de ser la unica mujer en el mundo que no produce suficiente leche (esto ultimo gracias al “apoyo” de mi entorno con sus impertinentes comentarios)…como tu, sólo tengo palabras de agradecimiento a ALBA lactancia materna por la gran ayuda que me han brindado!! sin las reuniones y la implicacion de sus profesionales (conozco a Inma, es fantástica1!!!!!!!!) ya no estaría dando el pecho….

Llegué a tener la autoestima tan, tan, tan baja, y mi entorno me minó tanto mi autoconfianza que llegué a darle suplementos a mi bebe precioso porque creía que mi leche no era suficiente…cuando el dije a Inma la cantidad de suplemento que le daba a Aleix (mi niño) me dijo que era practicamente inapreciable, le daba unos 90 mil. al dia repartidos en 3 tomas de 30 mililitros…

Siguiendo el consejo de INMA deje el miercoels pasado de darle suplemento a mi niño y al dia sigueinte cuando lo lleve a pesar..habia ganado 230 grs!!!! olé!!! casi todo de leche materna olé y olé!!!

Hoy hemos ido a la pediatra y me ha confirmado que tengo un niño muy sano y que siga yendo a las reuniones..la verdad es que esta profesional valora mucho el trabajo de la asociación…he tenido mucha suerte de rodearme de buenos profesionales y amigas!!!! sin vosotras seguro que no lo hubiera conseguido!!!

Si alguien lee esto y esta tan desesperada coo yo lo estaba solo quiero animarla y decirle que es totalmente posible!! que no se rinda!! que son solo unos dias malos, muy malos si!!!! pero pasan y luego la satisfacción de tener a tu bebe enganchado a la teta…de que sea tu cuerpo el que lo alimente, de hacer este camino juntos de la mano…uf!! es lo más bonito que me ha pasado en la vida!!!

una vez más GRACIAS!!!

MARÍA LÓPEZ :: 17 febrero 2010

quiero creeros a todas y pensar que se cura. Qué identificada me siento con todos vuestros relatos, por desgracia. Gracias por compartirlos. Me siento entendida, incluso por mi misma. Me da fuerzas para continuar. GRACIAS.

Cecilia :: 20 febrero 2010

Hola a todas: tengo una hijita de 4 meses y gracias a Dios las dos hemos disfrutado de una lactancia maravillosa. Al principio, claro, me dolía un poco, pero luego ya no me dolió más. Quiero decirles a todas aquellas madres que están sufriendo de dolor debido a la lactancia, que busquen ayuda, si alguien les dice que no podrán que no le crean, pues todas las mujeres podemos dar de mamar a nuestros hijos, fuimos creadas para eso. Si hay problemas siempre habrá alguien con los conocimientos adecuados que nos podrá ayudar. Y fe, mucha fe. Creo que Dios puede arreglar algún desperfecto de su propia creación.

Patricia :: 17 marzo 2010

Hola monica!!
Que suerte,haber leido tu experiencia. Mi bebe tiene 5 meses y solo pude darle el pecho semana y media. En el hospital me decian que era normal que era una mama lacatante (dexeus barcelona). Un dia 9 de Octubre me dieron el alta y el dia 10 estaba en urgencias con fiebre y malestar. Me sangraban los pechos y el dolor era insoportable, me dolia hasta el extractor de leche. El pecho estaba duro como una piedra y todavi lloro cuando pienso que me rendí y que ahora no puedo darle el pecho a mi bebe.
Deciros que desde el quinto mes de embarazo tuve leche y que produje tanta despues de tener a mi bebe que se me quedó completamente dura y mi bebe no pudo extraerla.

Solo quisiera ser como vosotras. Asi que por favor darme los contactos de esas fabulosas comadronas con las que tratais, necesito hablar con ellas.

marta :: 19 abril 2010

Hola, quiero comentar que yo le di pecho a mi hija, que ahora tiene 20 meses ,hasta los 18.Los comienzos fueron duros porque en mi caso sacando la matrona que me atendió en el hospital y una enfermera el resto no me daban consejos sobre la lactancia. También tuvo muchos dolores, usaba la pezonera y gietas sobre todo al principio. Pero con la informacion adecuada por parte de los especialistas(pediatras,matronas etc…) se puede conseguir.

Verónica :: 12 septiembre 2010

Que experiencia!
Yo pasé dos bebés en dos años, y descubrí que usando paños mojados, uno con agua muy caliente y otro con agua muy fría, hasta donde puedas soportar, en los pechos, intercalando los paños, caliente, frío, caliente, frío, y dejándolos suficiente tiempo para que ellos abran los vasos y que la leche fluya, todo esto al mismo tiempo que el succionador del extractor de la leche hace la presión en el pezón, lográs en muy poco tiempo y casi sin fiebre la primera vez extraer el exceso hasta que tu bebé pueda hacerlo solito.
DAR LECHE NO DUELE!
Un abrazo hermanas

Patri :: 21 agosto 2012

vaya, relato! me siento tan identificada… mi bebe tiene casi 2 meses y hace 2 semanas q deje de darle el pecho por causa del dolor interno y las grietas abiertas q me supuraban y todo. mi niño echaba leche con un poco de sangre y todo, y ademas, tras 20 minutos eternos de dolor en cada pecho, le tenia q dar un biberon de 90 ml o 120 a veces porque se quedaba con hambre.
probé a sacarme la leche, pezoneras, cambios de postura….y nada funcionaba. encontre un grupo de apoyo pero por ser agosto ahora no esta funcionando. el pediatra me decia que le diera el pecho hasta q soportase el dolor. he llorado tanto…y sigo haciendolo cada vez q mi nene come por no haber sido una buena madre y aguantar mas tiempo

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