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Entrevista a Suzanne Colson

Entrevista a Suzanne Colson

Suzanne Colson , PhD, es enfermera, comadrona e investigadora. Su tesis se basó en un nuevo paradigma denominado “crianza biológica” y ganó el prestigioso Premio Inaugural Akinsanya del Royal College of Nursing por su originalidad y una beca en los estudios de doctorado. Suzanne es considerada erudita Ankinsanya 2007, es ex profesora de la Canterbury Christ Church University y co-fundadora del proyecto Nurturing, una organización creada para difundir la investigación en crianza biológica. Es miembro de honor y madre fundadora / líder de La Liga de la Leche de Francia y está en la junta asesora profesional de La Liga de la Leche de Gran Bretaña. Tiene más de 35 años de experiencia clínica de apoyo a las madres lactantes, primero en Francia trabajando con el Dr. Michel Odent y, a continuación, trabajando en hospitales de Londres como comadrona y especialista en lactancia. También mediante sus entrevistas de investigación y trabajo universitario como profesora de obstetricia de alto nivel. Suzanne es autora de numerosos artículos, trabajos de investigación, un libro y tres DVDs. Retirada de la universidad y de la práctica activa de atención al parto, sigue estando disponible en su consulta clínica y da conferencias por todo el mundo.

“El concepto de crianza biológica se apoya sobre lo innato, la capacidad instintiva genética para amamantar; y lo adquirido, el aporte del ambiente y la cultura.”

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Entrevista a Suzanne Colson

(Traducción: Dr. Carlos González).

Suzanne-Colson

¿Qué significa “Crianza Biológica”?

Desde un punto de vista biológico, es lógico que madres e hijos tengan la capacidad innata de alimentar a las crías para garantizar la superviviencia de la especie. El concepto de crianza biológica se apoya pues sobre lo innato, la capacidad instintiva genética para amamantar; y lo adquirido, el aporte del ambiente y la cultura. En el mundo de la lactancia, el paradigma dominante en la actualidad se inclina más hacia lo adquirido, con la creencia dominante de que las madres necesitan que les enseñen cómo dar el pecho. Esta ha sido la visión subyacente desde que Cadogan (1748) medicalizó la lactancia, lo que originó una ciencia de la alimentación infantil. Por el contrario, la crianza biológica pone lo innato en primer plano, cambiando el paradigma por uno en que los aspectos innatos vuelven a estar incluidos. El mismo nombre, “crianza biológica”, restablece el equilibrio y sugiere que las madres humanas desarrollan la capacidad de amamantar por una variedad de caminos que incluyen tanto conductas aprendidas como innatas.

¿Cómo comenzó a interesarse por la “Crianza Biológica”?

Creo que la lactancia materna es algo natural y soy una de las fundadoras de la Liga de la Leche en Francia. Di el pecho a mis hijos en los años 70 y comienzos de los 80, en una época en que no se enseñaban técnicas de lactancia a las madres. Después de esas experiencias me formé como comadrona, y me impactó ver que se enseñaba a las comadronas a mostrar a las madres la forma de dar el pecho usando posiciones e instrucciones fijas para conseguir el agarre que parecían quitarle toda la gracia a la lactancia. Tenía la intuición de que eso no era necesario, y no se lo enseñaba rutinariamente a las madres. Por ello, mi práctica estaba muchas veces en conflicto con muchas de las normas sobre lactancia de los hospitales. A pesar de ello, las madres a las que atendía parecían disfrutar de la lactancia, y la duración de la misma era muy alta en nuestro hospital.

Me convertí en comadrona investigadora para intentar comprender mejor algunas de las diferencias entre mis prácticas y las del hospital. En un principio, ideé la crianza biológica como estrategia para facilitar la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento para prematuros moderados, en un proyecto de investigación sobre la adaptación metabólica, que se desarrollaba en dos hospitales. Algunos bebés, en el estudio eran capaces de tomar el pecho de forma exclusiva desde el nacimiento; otros no lo eran, y necesitaban suplementos. La capacidad para mamar de forma exclusiva parecía estar relacionada con la expresión de varios reflejos neonatales primitivos (y no solo los de búsqueda, succión y deglución). Esta observación me llevó a estudiar lo ya publicado sobre dichos reflejos. Solo al realizar mi tesis doctoral sobre los mecanismos de la crianza biológica comprendí el papel central de la posición en decúbito supino de la madre.

Mis grabaciones en vídeo demostraron cómo la posición de la madre estimulaba los reflejos neonatales. También mostraban que el contacto visual entre madre e hijo podía desencadenar conductas maternas innatas para la lactancia. Estos datos respaldaban mi intuición de que no necesitábamos enseñar o mostrar rutinariamente a las madres cómo dar el pecho. Creo que mi trabajo es solo la punta del iceberg. Se necesitan más estudios para comprender el papel de los reflejos primitivos neonatales, y probablemente hay más reflejos de los que yo pensaba. También necesitamos más estudios sobre las señales y estímulos que promueven la hermosa relación mutua entre madre e hijo en la que se basan las conductas espontáneas que parecen dar confianza a la madre en su capacidad innata para amamantar.

¿Cómo ayuda la crianza biológica a la madre para iniciar la lactancia?

En la crianza biológica participa todo el cuerpo, y las posiciones biológicas optimizan el contacto visual entre madre e hijo. Durante el embarazo, muchas madres sueñan con esa primera mirada, y hay fuertes indicios de que el contacto visual es un factor determinante para que la madre disfrute de su hijo.

Los estudios demuestran que las madres están dispuestas a sacrificar su propia comodidad personal para conseguir un “buen agarre”, pero esto no ocurre en la crianza biológica, que consiste en una serie de conductas maternas e infantiles, estados y posiciones en que el apoyo del cuerpo y la comodidad de la madre son prioritarios. Más aún, se anima a las madres a ser activas, a tomar la iniciativa, manteniendo a sus hijos sobre su propio cuerpo (en vez de dejarlos en la cuna) todas las veces y todo el tiempo que ellas quieran, con tanto contacto piel con piel como quieran, aunque el bebé esté dormido. De ese modo, la crianza biológica resalta la continuidad del lugar y de la frecuencia de alimentación entre el feto y el recién nacido. Saber estas cosas parece que hace más fácil a las mujeres asumir su papel maternal, ayudándolas a conocer más rápidamente a sus hijos y aumentando su confianza en su capacidad innata para criar, proteger y alimentar.

Practicar la crianza biológica desde el nacimiento suele hacer que las madres disfruten más y estén menos cansadas. También previene problemas de agarre y otros que podrían llevar al abandono precoz no deseado de la lactancia en las primeras semanas. La crianza biológica también puede recuperarse con un bebé mayorcito (hasta las ocho o doce semanas de edad o más, para disfrutar más con la lactancia).

¿Cuál es la mejor posición para que el bebé se agarre solo?

Somos mamíferos, y los estudios sobre crianza biológica indican que, como algunos de nuestros primos, somos lactantes abdominales; es decir, no se necesita presionar la espalda, el cuello o la cabeza del bebé para mantenerlo en su sitio mientras mama.

Cuando las madres se reclinan sobre su espalda para dar el pecho, aumentan las dimensiones de su torso, y el bebé, como si fuera la aguja de un reloj, puede engancharse al pecho en una de tres posibles posiciones: oblicua, longitudinal o transversal. Esto es contrario a las posturas tradicionales en que la madre se sienta erguida con el bebé atravesado en su abdomen (posición transversa).

En las posiciones de la crianza biológica, la gravedad ayuda a mantener al bebe pegado al pecho; los brazos de la madre ofrecen un nido protector, y si el bebé no se agarra espontáneamente, las madres suelen tener dos brazos libres para ayudarle a encontrar el pecho, agarrarse y mamar activamente.

¿Es compatible la crianza biológica con una vida activa?

Sí, y las madres pueden usar la crianza biológica durante toda la lactancia.

Algunas madres piensan que la lactancia biológica significa dar el pecho en la cama en contacto piel con piel, pero los dos conceptos son erróneos. La crianza biológica no es el contacto piel con piel. Cada madre decide cuánto quiere vestirse, y muchas madres eligen siempre ropa ligera para dar el pecho. Un poco de tela entre madre e hijo no inhibe la expresión de los reflejos de la lactancia; pero la vergüenza debida a la desnudez reduce inevitablemente los niveles y la pulsatilidad de la oxitocina, interfiriendo con el reflejo de eyección.

Y también hay que señalar que la crianza biológica no consiste en estar estirada boca arriba. Esas son posiciones que se suelen recomendar para el agarre espontáneo tras el parto. La crianza biológica consiste más bien en estar cómodamente reclinada, más o menos como estaría para ver la televisión. En público, el grado de inclinación de la madre suele ser pequeño. Es decir, podría parecer que la madre está sentada casi erguida; pero si se fija mejor verá que la parte alta de su espalda se apoya en el respaldo de la silla o del sofá. Incluso esta ligera inclinación abre el abdomen de la madre, dejando más espacio para que el bebé se mueva y alcance una posición en la que le sea más fácil agarrarse y mamar.

¿Cuáles son las aplicaciones clínicas de la crianza biológica?

Sabemos desde hace muchos años que es importante iniciar la lactancia lo antes posible después del parto, y la crianza biológica ayuda a conseguirlo. Sin embargo, muchos hallazgos de la crianza biológica contradicen creencias y prácticas tradicionales que se habían asociado con el éxito de la lactancia. Por ejemplo, la madre no se coloca horizontal o casi horizontal y un profesional de salud le coloca al bebé encima; sino que, para aplicar la crianza biológica en la práctica, se anima a las madres a ser activas, encontrando el grado de inclinación corporal que les resulte cómodo, colocándose al bebé encima y haciendo las correcciones que precisen.
No hay un grado “correcto” de inclinación del cuerpo ni tres maneras “correctas” de sujetar al bebé. Lo que ocurre es que las madres usan la gravedad para ayudar a sostener al bebé en su sitio, y eligen las posiciones para dar el pecho por prueba y error. Específicamente:

  1. Una postura de crianza biológica durante el contacto piel con piel tras el parto permite a las madres establecer contacto ocular precoz, lo que desencadena las conductas maternas innatas que podrían proteger contra el reciente aumento del colapso súbito inesperado posnatal idiopático observado durante el contacto piel con piel en las primeras horas después del parto.
  2. Aunque muchas madres disfrutan con el contacto piel con piel, los mecanismos de la crianza biológica no están asociados con la cantidad de ropa; comprenderlo así alivia la presión para estar en contacto piel con piel que podrían sentir aquellas madres que prefieren llevar algo de ropa durante el primer contacto posnatal y la primera toma.
  3. Se reconocen abiertamente los cambios y la ruptura que la madre asocia con el parto, lo que sugiere que la crianza biológica podría ayudar en esta inevitable transición. El papel del médico, la enfermera y la comadrona es identificar puntos ocultos de continuidad. Por ejemplo, la experiencia clínica sugiere que muchas madres, habiendo llevado a su hijo durante los nueve meses del embarazo, se sienten vacías tras el parto. De hecho, un obstetra francés, Gasquet, sugiere que la pelvis, ahora vacía, debe cerrarse. La crianza biológica tiende un primer puente, manteniendo al bebé sobre el abdomen de la madre, literalmente en el mismo espacio corporal. Ello puede ayudar a las madres a cerrarse, tanto física como psicológicamente.
  4. Del mismo modo, los profesionales que atienden a la madre hacen explícitos esos puntos ocultos de continuidad entre el feto y el recién nacido. Por ejemplo, pueden comentarle cómo la glándula mamaria substituye a la placenta para nutrir y criar. Esto tiene un impacto clínico sobre la frecuencia de las tomas, pues muchos recién nacidos maman casi constantemente (como hacían en el útero) mientras permanecen sobre el cuerpo de la madre. Cuanto más mame el bebé durante las primeras 24 horas, antes expulsará el meconio, lo que muestra que no hay obstáculos en la ingestión, digestión y excreción, y reduce el riesgo de ictericia.
  5. Los estudios sobre crianza biológica sugieren que los profesionales de la salud deberían abandonar la constante recolección de cifras para evaluar el éxito de la lactancia. La observación clínica de los cambios diarios en el color de la orina y las deposiciones substituye a las tradicionales observaciones numéricas (peso, frecuencia). Del mismo modo, las madres evalúan la buena marcha de la lactancia por la ausencia de dolor y la observación, adecuada a la edad, de los movimientos de la mandíbula y las orejas del bebé y sus degluciones audibles.
  6. En la crianza biológica, las madres son las que controlan normalmente la lactancia, no los profesionales de salud. Ello ahorra tiempo a los profesionales, ayudando a las comadronas y a los médicos a establecer prioridades; ya no necesitan enseñar rutinariamente a las madres cómo dar el pecho.
  7. Algunas madres tendrán problemas, sobre todo con bebés prematuros o pequeños para su edad gestacional, y los profesionales tendrán más tiempo para ayudarlas, lo que aumentará la efectividad de la atención (una atención efectiva puede definirse como “hacer lo adecuado, a la persona adecuada, en el momento adecuado”).
  8. Los datos también indican que la crianza natural ayuda a reducir problemas de agarre como el rechazo del pecho, pelearse con el pecho o dolor en los pezones, y los profesionales de salud tienen un importante papel ayudando a las madres con dichos problemas.

¿Tiene alguna estrategia para dar a conocer la crianza biológica a médicos, comadronas y enfermeras?

He escrito un libro que ha sido traducido a cuatro idiomas (pero todavía no al español), y hay numerosos artículos y estudios dirigidos a profesionales de la salud, así como frecuentes conferencias, seminarios, talleres y tres DVD sobre la crianza biológica. También tengo una amplia base de datos de correspondencia, pues recibo correos electrónicos de profesionales de todo el mundo, que usan la crianza biológica para ayudar a las madres a iniciar la lactancia materna. A veces escribe alguien para decir que la crianza biológica no funciona. Cuando averiguo más detalles, suele ser porque el que me ha escrito decía a las madres que se tumbasen de espaldas para dar el pecho. La crianza biológica es mucho más que dar el pecho tumbada, y ahora tenemos un proceso de certificación en la web de la crianza biológica para asegurarnos de que quienes usen la crianza biológica para facilitar el inicio de la lactancia comprendan plenamente todos los componentes de la crianza biológica y cómo se interrelacionan e interaccionan para ayudar a las madres y a los bebés a iniciar la lactancia.

¿Qué opina sobre “ser mamíferos hoy”?

Los mamíferos son especiales: no ponen huevos, sino que paren y alimentan a sus crías con una leche diferente para cada especie; yo estoy orgullosa de ser mamífera.

Sin embargo, creo que necesitamos más estudios sobre las diferencias entre especies. Por ejemplo, basándose en estudios con mamíferos inferiores, como ratones, gatos y perros, muchos expertos sugieren que el recién nacido humano encontrará el pezón de su madre, se agarrará y mamará sin ayuda. Los expertos observan que en los mamíferos inferiores la madre siempre está quieta, sin ayudar. Estas observaciones, aplicadas al contexto humano, no tienen en cuenta que la madre humana necesita coger al bebé. Cuando la madre coge al bebé, está iniciando el proceso. Si ella no coge nunca al bebé, este NUNCA encontrará el pecho. En otras palabras, las madres humanas siempre tienen que poner a sus hijos al pecho o colocarlos sobre su cuerpo para que estos se puedan agarrar por sí mismos. Esto significa que las madres humanas siempre han de tomar la iniciativa, pues nuestros recién nacidos solo se agarran si están sobre o junto a nuestro cuerpo.

En un contexto medicalizado, en que el recién nacido ha recibido durante el parto fármacos a través de la placenta, el agarre espontáneo es bastante raro. En cualquier caso, esto es completamente diferente de lo que ocurre en los mamíferos inferiores, que se mueven durante el parto y no están medicados.

Los estudios sobre crianza biológica indican que las posiciones y conductas de la lactancia son propias de cada especie. Por ejemplo, la distancia entre el esternón y el pubis es mayor en mamíferos como el oso polar o en primates como el chimpancé que en la mujer. Esto puede explicar por qué la madre chimpancé o la osa polar pueden dar cómodamente el pecho en posición vertical, pero la mujer no.

Por último, somos diferentes de otros primates porque tenemos un cerebro primitivo y  un neocortex, y por tanto nuestra conducta puede ser instintiva o aprendida. La crianza biológica ayuda con todo esto, y el conjunto de estas observaciones indica que no podemos extrapolar o aplicar al pie de la letra al ser humano lo observado en otros mamíferos.

Enlaces:

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www.biologicalnurturing.com

 

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