TEMA 5

Lactancia, bebés prematuros y Método Madre Canguro

Cuando una pareja decide tener un hijo se imagina que será un bebé a término, sano, activo, que se incorporará a la familia de inmediato. Estas expectativas se truncan bruscamente si el bebé nace antes de tiempo. El prematuro será separado al instante de sus padres y se le colocará en una incubadora.

Cuanto más inmaduro sea, más cables y tubos lo rodearán, y más llamativo será su aspecto. Ante esta situación, es muy probable que los padres experimenten sentimientos de “duelo”, culpa, rechazo y/o preocupación.

Los avances en neonatología han permitido reducir la mortalidad neonatal de forma significativa en todos los países desarrollados.

La incubadora mantiene la temperatura corporal del prematuro y, al mismo tiempo, lo aísla del entorno para reducir el riesgo de que contraiga infecciones. Los respiradores artificiales han logrado sacar adelante a los prematuros con síndrome del “distress” respiratorio idiopático, enfermedad que ahora, gracias a los surfactantes exógenos, tiene una muy baja morbimortalidad.

La nutrición parenteral nos ha permitido alimentarlos sin el riesgo de las enterocolitis necrotizante que se presentaba en los prematuros patológicos alimentados con leche artificial.

Ahora, los prematuros salen muy pronto del estado crítico y permanecen mucho tiempo en buenas condiciones en las incubadoras.

Hasta hace poco, estos recién nacidos de piel transparente y roja, extremadamente pequeños, permanecían encerrados en la incubadora y no debían tocarse, no fuera que se infectaran.

En estas condiciones, era difícil establecer vínculos afectivos entre los niños prematuros y sus padres.

Por otra parte, estos bebés tan inmaduros a menudo recibían estímulos táctiles agresivos (solo se les tocaba para pincharlos o explorarlos), oían el ruido continuo del motor de la incubadora y estaban sometidos a la luz durante las 24 horas del día.

Método Madre Canguro (MMC)

En 1979, los doctores Rey y Martínez del Hospital de San Juan de Dios de Bogotá iniciaron un programa de cuidados del prematuro que consistía en colocarle en contacto piel con piel entre los pechos de su madre.

Se han descrito numerosas ventajas del MMC sobre el método tradicional (incubadora): mejor termorregulación, aceleración de la adaptación metabólica de los prematuros, mayor supervivencia en países en vías de desarrollo, menor número de infecciones (incluidas las nosocomiales), facilitación de la lactancia materna, reducción de la estancia hospitalaria, reducción de los episodios de apnea y aumento de la confianza de las madres en el cuidado de sus hijos.

Cuando se coloca al bebé prematuro desnudo sobre el tórax de su madre, se estimula el recuerdo de experiencias intrauterinas (el sonido del corazón materno, el movimiento continuo del tórax, las características de la voz materna), que lo tranquilizan.

La madre se siente motivada a acariciarlo, y así comienza la estimulación somato-sensorial. El contacto es íntimo y muy emotivo y favorece los lazos afectivos y la interacción madre/hijo. Durante el MMC, las variables fisiológicas del prematuro permanecen normales, la temperatura es estable, la respiración se hace regular y profunda, y la frecuencia cardiaca se estabiliza o aumenta ligeramente.

El niño prolonga sus periodos de reposo (alerta reposada, sueño profundo, menos actividad muscular, llora menos), y de este modo se favorece la maduración y la ganancia de peso, al tiempo que disminuye el número de días de ingreso. Las madres se hacen más partícipes en el cuidado de su hijo prematuro, pues lo estimulan y le dan su leche.

126

El MMC facilita y prolonga la lactancia materna. Cuando se inicia de forma precoz, en la sala de partos, el bebé repta hasta el pecho de su madre y, espontánea y correctamente, hace la primera toma, que resulta muy gratificante para su madre y fundamental para el mantenimiento y duración de la lactancia materna.

En Trieste (Italia), en octubre de 1996, tuvo lugar un taller sobre el MMC en el que, entre otros asuntos, se habló de su implantación en hospitales de tercer nivel de países desarrollados.

Allí se definió el MMC como el contacto piel con piel entre madre y recién nacido prematuro de la forma más precoz, continua y prolongada que fuera posible, junto con la lactancia materna, para que madre y recién nacido se beneficien de sus ventajas. Se acordó que era candidato al MMC el prematuro de cualquier edad gestacional, de cualquier peso y con cualquier tipo de enfermedad, mientras el método fuera tolerado por el binomio madre-hijo y por la Unidad Neonatal.

La posibilidad de practicar el MMC se debe ofrecer a todas las madres y es particularmente beneficioso para las madres adolescentes y para aquellas con problemas sociales. La madre puede ser sustituida por cualquier otro familiar que ella indique, si la Unidad Neonatal lo considera razonable.

La Unidad Neonatal debe adoptar una política de puertas abiertas, debe ofrecer a la madre una silla cómoda y la información adecuada sobre el MMC, debe incorporar un protocolo de lactancia materna y de MMC en prematuros, y su plantilla debe estar adiestrada en la práctica de ambos protocolos.

Alimentación del prematuro con leche materna

La leche de la propia madre es la alimentación preferida para el prematuro por su composición única, la mayor biodisponibilidad de sus componentes, sus propiedades inmunológicas y la presencia de enzimas, hormonas y factores de crecimiento.

Además, le protege frente a las enterocolitis necrotizante, lo que permite una estimulación con alimentación enteral precoz.

127

También se ha demostrado que los prematuros alimentados con leche materna que practican el MMC sufren menos infecciones nosocomiales (las que son propias del medio hospitalario).

La hipótesis que lo explicaría es la siguiente: la madre segrega IgA específicas frente a los gérmenes de su piel y frente a los gérmenes del área neonatal que ella ha ido incorporando y que son los responsables de las infecciones nosocomiales. Así, amamantando a su hijo, le nutre y protege a la vez.

↑ subir