
A los grupos de apoyo a la lactancia materna acuden madres con bebés lactantes de todas las edades, desde pocos días a varios años.
Al principio pocas madres tienen una idea clara de hasta cuando quieren amamantar y, a menudo, las expectativas y la realidad acaban por no coincidir en cualquiera de los dos sentidos.
Del mismo modo que hay madres que abandonan la lactancia materna de sus hijos antes de lo que tenían pensado por varias razones, es fácil que una madre reciente se sorprenda al ver a otra amamantar a un bebé de varios años, para descubrirse a sí misma, pasado el tiempo, amamantando a su hijo durante más tiempo aún.
Todas las madres coinciden en que después de los primeros meses, conforme pasa el tiempo y siguen amamantando, la presión externa para que desteten va en aumento. Familiares, amigos, conocidos, profesionales, etc, cuestionan sin venir a cuento la decisión de la madre y empiezan a ver algo raro en el hecho de que siga amamantando, sobre todo más allá del año.
En ocasiones hay madres que acuden al grupo de apoyo después de que algún profesional les haya afirmado que su conducta era extraña, o bien redactado informes desfavorables para la educación, servicios sociales, procesos de separación y divorcio, e incluso, en el caso de adopciones.
Por otra parte las estadísticas de los servicios de salud muestran que cada vez más madres amamantan y lo hacen durante más tiempo. Por ejemplo, según datos del 2010, un 21,7% de las madres siguen amamantando a sus hijos después del año.
Así que más pronto o más tarde, por distintas razones, surgen las preguntas ¿Hasta cuándo hay que dar el pecho? ¿Hasta cuando puedo dar de mamar a mi hijo? ¿Cual es la duración “normal” de la lactancia materna? o cualquier otra similar.

Sabemos que la postura oficial tanto de OMS como de UNICEF es clara:
El ideal de alimentación infantil es la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, y mantener la lactancia materna, complementada con otros alimentos saludables y adecuados, hasta un mínimo de dos años y durante tanto tiempo como madre e hijo así lo deseen.
La Asociación Española de Pediatría suscribe las recomendaciones de los organismos internacionales y la Asociación Americana de Pediatría es incluso más contundente:
“La Academia no ha establecido un límite superior a la duración de la lactancia materna. Hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser infrecuente pero no perjudicial” Dr. Lawrence Gartner
Entonces cabe preguntarse porqué, a pesar de estas recomendaciones, tantas personas, profesionales o no, parecen encontrar cuestionable el hecho de que una madre pueda decidir amamantar a su hijo durante varios años.
No hay forma de saber con certeza cual es la duración “natural” de la lactancia materna puesto que en realidad lo natural como tal no existe. La lactancia materna es una práctica que tiene tanto de biológico como de cultural y social, y que ha ido experimentando cambios en el tiempo y en el espacio.
Las disciplinas que pueden ayudar a hacernos una idea más precisa de cuáles han sido las prácticas de lactancia materna a lo largo de los siglos, llevadas a cabo por los seres humanos como especie de mamíferos, son:
La antropología es la ciencia que estudia al ser humano de una forma integral. Para ello recurre a herramientas y conocimientos producidos por las ciencias sociales y las ciencias naturales. La aspiración de la disciplina antropológica es producir conocimiento sobre el ser humano en diversas esferas, en este caso la lactancia materna, intentando abarcar tanto las estructuras sociales de la actualidad, la evolución biológica de nuestra especie, el desarrollo y los modos de vida de pueblos que han desaparecido y la diversidad de expresiones culturales y lingüísticas que caracterizan a la humanidad.
Así sabemos que, desde tiempos prehistóricos o muy antiguos hasta aproximadamente el último siglo, el tiempo de lactancia materna ha permanecido en la mayoría de culturas estabilizado entre los 18 meses y los tres años de vida, con introducción de otros alimentos entre los 6 y los 24 meses según culturas.

La etnografía es el estudio sistemático de personas y culturas. Se trata de un método de investigación que consiste en observar las prácticas culturales de grupos sociales para contrastar lo que determinado grupo cultural dice y hace. Considerada a veces como una rama de la antropología social o cultural, se aplica al estudio de cualquier grupo que se pretenda conocer mucho mejor, en este caso las prácticas de lactancia materna de diversos grupos culturales.
Así sabemos, por ejemplo, cual es la duración de la lactancia materna considerada “normal” según diferentes culturas:
La etología es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales en el medio en el que se encuentran. Los objetivos de los etólogos son el estudio de la conducta, el instinto y las relaciones con el medio, así como el descubrimiento de las pautas que guían la actividad innata o aprendida de las diferentes especies animales. Así, los etólogos han estudiado en los animales aspectos tales como la agresividad, el apareamiento, el desarrollo del comportamiento, la vida social, la impronta y muchos otros. En el caso de las especies mamíferas han estudiado también sus pautas de crianza.
Si se estudian distintos parámetros de las pautas de lactancia materna y destete de los simios superiores, la especie de mamíferos más parecida al ser humano, podemos hacernos una idea de cuál sería la duración de lactancia materna “natural” de los bebés humanos desde el punto de vista biológico.
De este modo sabemos que, según el parámetro utilizado, la edad de destete natural correspondiente a los humanos estaría comprendida entre los 2,5 y los 7 años.
Se han encontrado testimonios en todas las épocas referidos a la lactancia materna, desde el 1900 a.C. hasta nuestros días.
Así sabemos, por ejemplo que:
A lo largo de los siglos existen testimonios sobre la duración de la lactancia materna en diferentes culturas:


Ya más cerca de nuestra cultura en el tiempo existen múltiples testimonios referidos a las prácticas de lactancia materna:

En las últimas décadas del Siglo XX se recogen también distintas pautas de lactancia:
Por lo visto el desarrollo de la dentición de leche ha sido considerado factor decisivo de destete en muchas culturas. La aparición de los primeros dientes marcaba el inicio de la alimentación complementaria, mientras que la erupción total de la dentición marcaba el destete definitivo.
Según José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH):
Los estudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida.

En general son muchos los profesionales (enfermeras, pediatras, psicólogos, logopedas, pedagogos, maestros, educadores, trabajadores sociales, etc.) que en cuanto conocen la existencia del mantenimiento de la lactancia más allá de lo que consideran “normal” aluden a problemas psicológicos futuros indeterminados o atribuyen a la lactancia cualquier problema de comportamiento, de desarrollo, o de salud.
No se trata sólo de una opinión, sino que ello puede tener consecuencias nefastas: como es la retirada de la custodia, un trato diferencial en el niño/a o con la familia y consiguiente perjuicio a nivel escolar, social, aparte de no buscar (si es el caso) las verdaderas causas del problema que padece el niño/a.
Ya hemos visto que desde distintas disciplinas no hay base científica que justifique ningún tipo de prejuicio respecto a amamantar durante varios años. A esto habría que sumar toda la evidencia sobre los diferentes beneficios de la lactancia materna para la salud de la madre y el bebé, beneficios que claramente se prolongan cuanto mayor sea la duración de la lactancia.
Tampoco está clara la expresión “lactancia materna prolongada” ya que según unos especialistas puede significar más de 3 o 4 meses, y para otros más de 6 o de 12, por lo que los prejuicios varían según la edad del bebé amamantado y las creencias propias de cada profesional.
Se han llevado a cabo revisiones sobre “Lactancia Materna Prolongada y Psicología” por Estivaliz Vegas, Patricia Trautman y Sally Kneidel, donde no se encuentran perjuicios en la lactancia materna prolongada.
Si hacemos una búsqueda de estudios científicos con la palabra clave Prolonged breastfeeding en MEDLINE encontramos más de 100 artículos, pero si lo combinamos con Psychological harm, Harm o Damage no encontramos, a principios del siglo XXI ningún artículo.
De estos 100 artículos o más, en general observamos que no hay ni uno sólo que hable de riesgos a nivel psicológico o perjuicios; algunos nombran un incremento del riesgo HIV; se concluye una disminución del riesgo leucemia; otros estudios encuentran una disminución del riesgo de asma; algunos concluyen que no hay disminución del riesgo de obesidad; se nombra la malnutrición en países en vías de desarrollo asociada a lactancias maternas prolongadas exclusivas (por falta de buena alimentación complementaria). En general, hablan de lactancia materna de más de 6 meses, no más allá.

Por otro lado, si en la misma base de datos MEDLINE, utilizamos las palabras clave Prolonged breastfeeding and benefits encontramos más de 10 artículos. De entre ellos encontramos 1 artículo de revisión (Piovanetti, Y. (2001). Breastfeeding beyond 12 months. An historical perspective. Pediatr Clin North Am, 2001 Feb; Vol. 48 (1)) el autor cita a un Psiquiatra (Coello-Novello) que afirma que “Es el niño con suerte, yo creo, el que sigue mamando hasta que tiene 2 años”. Hablan de la acumulada evidencia que apoya dicha afirmación y que la comprensión de los beneficios de la lactancia más allá del año tendría que apoyar el cambio cultural que acepte la lactancia materna prolongada como normal.
Algunos estudios concluyen menos problemas de ajuste social en niños amamantados de forma prolongada y una mejor percepción de relación de apego con los padres en adolescentes (por ejemplo, Fergusson et al. 1987, 1999).
Buscando en Bases de Datos de Psicología como PsycArticles (APA):
Con las palabras Prolonged breastfeeding no hay ningún artículo, En ProQuest sin embargo, con las mismas palabras hallamos apenas unos 40 artículos, uno de ellos relaciona dificultades sueño con lactancia y colecho (Benhamou, Isabelle, Sleep disorders of early childhood: A review. Isr J Psychiatry Relat Sci Vol 37, No.3 (2000).
Viendo ésto cabe preguntarse cómo, si no existen o son difíciles de encontrar estudios que demuestran que amamantar de forma prolongada tiene perjuicios ¿de dónde salen las opiniones contrarias de los profesionales, especialmente del campo de la Psicología?
En los Planes de Estudio en Psicología no hay ni una asignatura, durante la carrera, específica sobre lactancia materna. Sí que existe una asignatura donde se nombra la la lactancia materna, Psicología del Desarrollo I (desde la concepción a la adolescencia), donde se estudia el vínculo y los aspectos psicológicos beneficiosos de la lactancia materna en el neonato. No se especifica hasta cuando tiene que durar dicha lactancia.
Si vamos más allá, siguiendo la formación de las y los Psicólogos, en Psicología Infantil hay básicamente 3 orientaciones teóricas:

Si nos fijamos en algunos autores de la Orientación Psicodinámica vemos, por ejemplo, que Sigmund Freud no habla de una edad ideal de destete, sin embargo nombra que antes de los 6-9 meses incluso de los 11, le parece un destete precoz. Anna Freud, su hija, tampoco hablaba de una edad del destete. Melanie Klein decía que hasta los 2 años era “un factor muy favorable para el equilibrio y desarrollo de los niños”. En Psicoanálisis, la Teoría de la Frustración (Winnicot) parece justificar el destete: para que un niño avance en su desarrollo es necesario frustrarle, hacerle salir del Principio del Placer y acceder al Principio de Realidad. Son teorías no basadas en experiencia empírica.
En segundo lugar el Conductismo prima la independencia de los niños/as, se suelen dar pautas para que éstos se independicen de sus progenitores. Priorizan así mismo la separación, los límites. La lactancia materna se ve como una dependencia de la madre.
Por último en las teorías sistémicas se tiene en cuenta a la familia como un sistema y las criaturas como parte de ese sistema. A la hora de trabajar lo hacen no sólo teniendo en cuenta el sistema sino todos sus miembros. Buscando en sus teorías no se suele hablar específicamente de lactancia.
Artículo redactado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA.
Colaboración de Jose María Paricio Talayero. Pediatra. APILAM. Lactancia materna prolongada: perspectiva histórico antropológica.