TEMA 5

Lactancia materna con bebés múltiples

Desde el momento en que nos enteramos de que estamos embarazadas, muchas mujeres empezamos a hacer planes y a pensar sobre cómo nos va a cambiar la vida. Si resulta que nos confirman que son gemelos, o trillizos, o… se nos puede venir el mundo encima.

Tal vez sólo nos habíamos planteado tener un hijo, o quizás ya tenemos otro hijo o varios. Es posible que surjan sentimientos contradictorios, la alegría de un embarazo se transforma en la preocupación de atender a dos o más bebés. Todo lo que se había previsto hasta ahora hay que multiplicarlo, se necesitará más espacio, más enseres, hay que buscar más nombres…

En fin, un malabarismo complicado que, a pesar del gran esfuerzo que supone, también puede acabar siendo una gran fuente de satisfacciones, múltiples satisfacciones.

Es ésta una realidad que va en aumento. Los partos múltiples han experimentado un incremento continuado a lo largo de los últimos años y la tendencia no parece dar signos de remitir. Factores como el aumento de la edad gestacional de las madres y las técnicas de fecundación asistida están contribuyendo a ello.

Por otra parte, aproximadamente la mitad de los bebés múltiples nacen prematuros o con bajo peso y pueden requerir ingreso hospitalario durante algunas semanas.

Además, la mayoría de estos partos se producen actualmente mediante cesárea, con las consiguientes molestias para la madre derivadas de haber sido sometida a una intervención quirúrgica, sumada al esfuerzo del embarazo.

Todos estos factores pueden afectar a la decisión de amamantar.

A tener en cuenta

Todo lo que es válido para la lactancia materna de un solo bebé, es válido para la lactancia materna de múltiples. Es decir, a más estímulo, más leche, y con varios bebés succionando correctamente el estímulo está garantizado. Toda madre capaz de producir leche suficiente para un bebé puede producir leche para múltiples bebés.

Iniciar la lactancia materna lo antes posible después del parto, y además amamantar con frecuencia, es la mejor manera de asegurar un buen comienzo de la lactancia materna, y para ello va a ser imprescindible no solamente nuestro compromiso y nuestra motivación como madres, sino un gran apoyo por parte de los familiares y profesionales de la salud de nuestro entorno.

Aunque la lactancia de bebés múltiples requiere una mayor organización y supone un gran cambio para la familia, también puede representar, a la larga, ahorro de tiempo, de gastos… Es claramente una inversión de futuro.

Los beneficios para la salud que el amamantamiento proporciona a toda madre y a todo niño existen también en el caso de múltiples. Si además los bebés son prematuros o de bajo peso y están ingresados en unidades neonatales, la leche materna es el alimento que mejor va a tolerar su sistema digestivo todavía inmaduro.

Los beneficios dar leche materna a los bebés prematuros o de bajo peso son de tal importancia que, en estos casos, la leche se considera un medicamento, no solo un alimento y, si es necesario porque a la madre le cuesta al principio extraerse suficiente cantidad de leche, se puede llegar a recetar leche de Banco.

Recomendaciones para el embarazo

Intenta estar muy segura de lo que quieres hacer. Infórmate, habla con otras mujeres que hayan vivido experiencias similares, conoce sus recursos para organizarse, busca información fiable sobre los beneficios de la leche materna, tanto en múltiples como en prematuros y, especialmente, sobre las claves para amamantar con éxito.

Acude a reuniones de grupos de apoyo a la lactancia materna, observa a otras mamás que estén lactando y aprende todo lo que haya que saber sobre la posición correcta del bebé al pecho y la técnica básica de la lactancia materna. Recuerda que amamantar tiene una parte de instinto, pero se trata también de un comportamiento aprendido socialmente. Viendo amamantar a otras madres, aprenderás a amamantar a tus hijos.

Consigue el apoyo de tu pareja y del resto de la familia. Esto siempre es válido para bebés individuales, e imprescindible en caso de múltiples. Criar a uno o varios hijos a la vez es un esfuerzo, y a más hijos, mayor esfuerzo.

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Estate preparada para que todo el mundo te bombardee con sus opiniones sobre el tema. Ensaya la sonrisa con que les contestarás y sigue adelante con lo que hayas decidido.

Cuando te digan que no vas a tener leche para todos, o que tu leche no va a ser lo suficientemente buena, o que el esfuerzo no merece la pena, recuerda que existe una amplia evidencia científica que demuestra que todas las madres producen la mejor leche para sus hijos, y que las mujeres pueden lactar no sólo un bebé sino a varios.

Para ello únicamente necesitas asimilar un concepto: mientras más veces y mejor mamen tus hijos, más leche tendrás para ellos.

Nadie salvo uno mismo puede conocer el valor de una decisión tomada libremente, y juzgar si el esfuerzo de hacerla realidad le compensa.

Recomendaciones si están en incubadora

Siempre que sea posible, mejor amamantarlos directamente en el hospital. Para ello será necesaria la colaboración de los profesionales de la salud. Por suerte, cada vez más hospitales practican una política de puertas abiertas a los padres en las unidades neonatales y disponen de protocolos que facilitan la lactancia y el contacto madre-hijo.

Si además de múltiples son prematuros, y todavía no es posible extraer suficiente cantidad de leche, un profesional sanitario puede recetar leche materna de Banco.

Si es posible, practica el Método Madre Canguro (MMC) durante la estancia hospitalaria, ya que está demostrado que favorece la maduración de los bebés y la ganancia de peso, facilita y prolonga la lactancia materna y disminuye el número de días de ingreso.

Cuando los bebés no necesitan cuidados especiales, puedes comenzar la lactancia materna inmediatamente. Recuerda que cuanto más mamen tus hijos, antes te subirá la leche y la plétora será menos molesta. Mientras sube la leche, en tu pecho está disponible el calostro, que es el mejor regalo que les puedes hacer, pues no sólo los alimenta sino que los protege frente a todo tipo de infecciones, y en especial frente a la enterocolitis necrotizante, una enfermedad grave a la que son más propensos los bebés prematuros.

En el caso de que se tenga que recurrir a la lactancia materna diferida, la madre puede extraerse leche para que su hijo sea alimentado con ella, bien por sonda o ―preferiblemente― por algún medio que no interfiera con el aprendizaje por parte del bebé de la correcta succión del pecho. Para ello:

  • Empieza a sacarte leche lo antes posible: cuanto antes empieces y más veces te saques leche, antes se establecerá la producción.
  • Intenta sacarte siempre un poco más que la vez anterior: el cuerpo recibe el mensaje de que necesitas más y produce en consecuencia.
  • Extrae la leche sobre todo por la noche, aunque estés muy cansada: cuanta más te sacas por la noche, más produces durante el día.
  • Busca un buen extractor de leche, a ser posible eléctrico, pues cuanto mejor imite el ritmo de succión de un bebé, más leche producirás.

La estimulación frecuente con el sacaleches, aunque sea por cortos periodos de tiempo, es más eficaz que estimular el pecho durante mucho rato seguido pocas veces al día.

Una recomendación general podría ser estimular cada dos horas durante el día, durante unos 20 minutos, primero 5 minutos de cada pecho y luego repetir 5 minutos más. Durante la noche, estimular cada 3 horas, por ejemplo a las 12 – 3 – 6 h.

Un bebé succiona a un ritmo de 40-60 veces por minuto, y el extractor tiene que oscilar entre estos ciclos. Los automáticos de los hospitales y los que puedes alquilar alcanzan 50 ciclos, aproximadamente. Un extractor no automático realiza entre 6 y 8 ciclos por minuto, y puede crear más dolor y sacar menos leche.

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Las circunstancias marcarán el mejor modo de organizarse en cada caso:

  • En algunos hospitales la madre permanece ingresada hasta que sus hijos son dados de alta, lo que facilita la lactancia materna directa y la extracción de leche si es necesario.
  • En otros, la madre es dada de alta y debe extraerse leche en casa y hacerla llegar luego al hospital, bien personalmente o bien través de otra persona.
  • Es posible que un hijo sea dado de alta antes que los demás, con lo que habrá que buscar fórmulas para compaginar el cuidado de unos y otros.

Es frecuente, especialmente si además de múltiples son prematuros, que al principio uno o varios de los bebés tengan dificultades para agarrar el pecho y succionar con eficacia. Ir combinando la lactancia materna diferida con la directa hasta que los bebés sean lo bastante maduros para alimentarse por sí mismos es una buena solución.

Recomendaciones para los primeros días en casa

No pretendas hacerlo todo: alimentar a tus peques y tenerlos atendidos ya es mucho, especialmente si hay más hijos. Las labores de la casa, atender a las visitas, etcétera, ya es demasiado, y para ello hace falta una buena dosis de organización.

Toda la ayuda de la pareja y del resto de la familia vendrá muy bien para que cocinen, planchen, limpien, bañen a los niños, etcétera. Es la oportunidad perfecta de que echen una mano.

Las visitas son un tema complicado. ¿Cómo decir a los amigos y familiares que tantas ganas tienen de conocer a los bebés que necesitáis tranquilidad? Aquí la pareja desempeña un papel fundamental. Puede atender a las visitas si tú estás descansando. Y si vienen a verte, ¡que traigan la compra!

Si no tienes ayuda suficiente y te lo puedes permitir, una persona que venga a hacer las labores domésticas será de gran ayuda también.

El alta hospitalaria no siempre es el fin de la lactancia materna diferida, y es posible que haya que recurrir a ella durante algún tiempo más, en función de la habilidad de los bebés para alimentarse por sí mismos. Con información y apoyo, reconducir la situación hacia una lactancia materna directa y satisfactoria de todos los bebés es solo cuestión de tiempo.

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Es frecuente que un bebé mame mejor que otro. En estos casos, el bebé más hábil puede contribuir a mejorar la estimulación del pecho y la producción de leche mientras sus hermanos, que posiblemente todavía necesiten total o parcialmente lactancia materna diferida, acaban de madurar.

Si uno de los bebés es capaz de mamar pero succiona débilmente, se puede recurrir a un relactador para ahorrar tiempo. Se trata de un recipiente donde se pone la leche materna extraída y que conecta con el pezón a través de un tubo. El bebé succiona y estimula el pecho de su madre al tiempo que se alimenta también de la leche materna del relactador. En tu grupo de apoyo más cercano te explicarán cómo usarlo.

Para administrar la leche materna extraída se puede usar, además del relactador, un vaso, un paladai, una cucharilla, etcétera, pero posiblemente lo más práctico será utilizar la técnica del dedo-jeringa.

En cuanto sea posible, es importante acudir a un grupo de apoyo y verificar la marcha de la lactancia materna de todos los bebés, especialmente la posición y la succión. Las asesoras de lactancia pueden ayudar a evaluar el progreso de cada niño y, llegado el caso, sugerir estrategias adaptadas a las necesidades y preferencias de cada familia.

Muchos bebés múltiples reciben también suplementos de leche artificial. La mayoría de las veces, estos suplementos son innecesarios, sobre todo si los bebés son capaces de mamar eficazmente por sí mismos, y con el tiempo pueden ser causa de problemas, como la disminución de la producción de leche materna o interferencia con la succión. Para eliminarlos y relactar (pasar de lactancia materna suplementada con leche artificial a lactancia materna exclusiva) se puede:

  • Disminuir paulatinamente la cantidad de leche artificial que se da a los bebés en cada toma.
  • Disminuir paulatinamente las tomas de leche artificial.
  • Aumentar las tomas de lactancia materna directa para estimular el aumento de la producción de leche.
  • Algunas madres, como paso previo a la eliminación paulatina de los suplementos, pasan a darlos con un relactador.
  • Otras prefieren pasar de los suplementos con leche artificial a suplementar con leche materna extraída como paso previo a la lactancia materna directa exclusiva.

Los bebés múltiples pueden ser amamantados de forma alterna o simultánea, en función de las circunstancias, las características de los bebés o las preferencias de la madre. No hay fórmulas rígidas, pero es importante conocer las distintas posturas y posiciones para poder elegir la que mejor se adapte a cada momento.

Posturas y posiciones para amamantar múltiples

Aunque para amamantar bebés múltiples se usan las mismas posturas que para bebés únicos, si la madre desea amamantarlos simultáneamente se pueden realizar distintas combinaciones de las posturas clásicas.

Postura sentada – posición cruzada

En esta posición ambos bebés están estirados frente a la madre, pero cruzados entre sí, uno delante del otro. Puede ser útil especialmente en el caso de que los bebés sean pequeños.

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Postura sentada – Posición “doble rugby”

Esta es quizás una de las posiciones más frecuentes para amamantar a bebés múltiples, con ambos mamando en posición de rugby de una teta distinta. Tiene la ventaja de que, en esta posición, los cuerpos de los bebés no se tocan entre sí por lo que no pueden molestarse mutuamente. Es especialmente útil a medida que los bebés crecen.

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Postura sentada – Posición mixta (estirada + rugby)

Se trata de una posición también muy frecuente con bebés múltiples, en la que uno mama estirado frente a la madre y el otro en posición “de rugby”.

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Postura estirada – Posición estirados

En esta posición ambos bebés está estirados en paralelo, con la madre ladeada hacia un costado. Uno de los bebés descansa sobre la superficie del sofá o cama donde se encuentre la madre, y el otro descansa sobre el cuerpo de la madre, entre ambos puede ser útil colocar una toalla enrollada que facilite su apoyo.

Una variante puede ser que la madre esté también en postura estirada o semi reclinada pero sin ladearse, con ambos bebés en posición estirada en paralelo sobre su cuerpo.

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Todas estas posiciones, así como sus muchas combinaciones y variantes, son propias de bebés con una autonomía de movimientos todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las posiciones más inverosímiles.

Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para todos los binomios madre / hijo, sino que habrá que buscar las posturas y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las características físicas de ambos.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede amamantar tras una cesárea?

Por supuesto. Tan sólo debes poner a los niños al pecho en cuanto puedas, y si los bebés están en incubadora puedes utilizar el sacaleches.

¿Mis bebés prematuros tendrán bastante con mi leche materna extraída?

La leche de las madres de bebés prematuros tiene una composición especial, adaptada a sus necesidades específicas. Si empiezas a estimularte, pronto conseguirás extraer calostro y leche materna suficiente para todos tus hijos. Además, los bebés prematuros tienen el sistema digestivo e inmunitario todavía inmaduro, por lo que la especial composición de la leche materna y su alto contenido en defensas les ayudará a prevenir enfermedades.

¿Qué pasa si sólo me puedo sacar unas gotas con el sacaleches?

No todas las madres tienen la misma facilidad para conseguir una buena producción con el sacaleches. Empezar a sacarse leche lo antes posible y realizar extracciones cortas y frecuentes tanto de día como de noche te será de mucha ayuda. Si aun así hay dificultades, prueba a cambiar de sacaleches. Los más eficaces son los que mejor imitan la succión del bebé, éstos suelen ser grandes y costosos pero pueden alquilarse. En cualquier caso, y mientras la producción aumenta, si están ingresados en unidades de neonatos, los profesionales a cargo pueden recetar leche materna de Banco.

¿Cómo sé que tengo leche suficiente?

Si la estimulación es frecuente y correcta, toda madre es capaz de producir toda la leche materna que necesitan sus hijos. Para valorar si los bebés comen suficiente habrá que fijarse en que las tomas no sean dolorosas, que el estado general de los bebés sea sano (saben fijar la mirada, tienen buen tono muscular y buen color de piel), no duermen en exceso, orinan bastante, hacen deposiciones acordes con su tiempo de vida y presentan una buena ganancia de peso.

¿Se debe amamantar a la vez?

Se trata de una opción, no de una obligación. Tú verás si te resulta más cómodo así, o bien amamantarlos por separado. Probablemente, en función de las circunstancias y las características de cada bebé, preferirás hacerlo de una manera o de otra.

¿Qué hago cuando me reincorpore al trabajo remunerado?

Está legislado un permiso de lactancia de una hora diaria hasta que el niño cumpla nueve meses. Esta hora se puede dividir en fracciones. En caso de bebés múltiples es una hora por niño. Puedes usar este tiempo para amamantarlos o bien para sacarte la leche y dejarla almacenada en el frigorífico para que se la den a los bebés. También puedes compactar las horas de lactancia. Consulta nuestro informe sobre lactancia y trabajo remunerado e infórmate sobre tus derechos en el sindicato de tu elección.

¿Amamantar a mis bebés durante varios meses no perjudicará mi salud?

Al contrario. El tópico de que la lactancia materna perjudica la salud de las madres es tan sólo un mito cultural. Amamantar previene, entre otras enfermedades, el cáncer de mama y ovario, la anemia y las fracturas por osteoporosis. Además, cuanto más tiempo se amamanta, mayor es la protección.

¿Hasta cuándo se pueden amamantar a varios bebés a la vez?

Lo mismo que con los bebés individuales, la lactancia con múltiples puede durar tanto tiempo como la madre y sus hijos lo deseen. A modo de orientación, tanto la OMS como la UNICEF recomiendan 6 meses de lactancia materna exclusiva. A partir de esta edad, las recomendaciones pasan por ir ofreciendo alimentos complementarios adecuados y mantener la lactancia materna durante un mínimo de 2 años.

Experiencias de madres

Carmen:

“Tenía muchas ganas de poder llevarme a mis hijos gemelos a casa para poder amamantar a los dos a la vez. A pesar de que, mientras estuvieron en la incubadora, en el hospital les dieron chupetes y biberones, tuve la suerte de que ya en casa ninguno de ellos tuvo ningún problema para agarrar correctamente el pecho. Fueron momentos muy felices.”

Montse:

“Darles el pecho a mis hijas es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Fueron concebidas mediante un largo proceso de reproducción asistida y, a pesar de que darles el pecho no fue un camino de rosas, me ayudó mucho a reconciliarme con mi cuerpo y con mi feminidad, y a establecer un fuerte vínculo con ellas. En fin, que me compensó de alguna manera tanta lucha por conseguir algo que puede ser tan sencillo. Tienen más de tres años y siguen mamando, aunque no muy a menudo, pero cuanto más mayores son, más especiales resultan esos momentos.”

Rosa:

“Mis hijos nacieron mediante cesárea programada y no precisaron de incubadora. Les di de mamar desde el principio y cogieron el pecho muy bien. Ponerme a los dos a la vez al pecho me resultaba difícil, por lo que primero daba a uno y después al otro. Eran momentos muy íntimos y agradables.”

Pilar:

“Cuando descubrí que mis hijas podían mamar juntas sobre unos grandes cojines, las tomas se hicieron más rápidas y cómodas. Ponía a cada niña en un pecho y ya no las cambiaba durante la toma. En la toma siguiente las intercambiaba de pecho. Hasta el sexto mes les di lactancia materna exclusiva. A partir de entonces les fui ofreciendo paulatinamente papillas. Aunque al principio mucha gente no entendía por qué insistía en amamantar exclusivamente a mis hijas, ahora me felicitan.”

Lourdes:

“Al ser tres, prematuros y en incubadora, me ofrecieron en seguida una pastillita para no tener leche… como si ésas no fueran, precisamente, las principales razones para intentarlo. Encontré un gran aliado en el sacaleches, y gracias a la ayuda de mi marido y una buena organización conseguí una lactancia materna para los tres hasta los 9 meses. Cuando volví al trabajo me planteé dejarlo, pero de nuevo pensé que precisamente si ellos empezaban la guardería también se beneficiarían de la lactancia materna. Reconozco que fue muy duro, pero mereció la pena.”

María:

“En el hospital me animaron a sacarme leche para mis hijos, que estaban en la incubadora. Cuando miraba la sonda que les llevaba el alimento hasta su estómago (pues aún no sabían chupar, no tenían instinto de succión) y veía pasar el líquido blanco que hacía un momento estaba dentro de mí, sentía algo muy especial, mezcla de pena y orgullo, y ganas de sentirlos en mi pecho, mamando como los demás niños.”

Bibliografía

La lactancia materna. Lawrence, R.A. Mosby / Doyma Libros, S.A. Madrid 1996.
Lactancia materna. Manual para profesionales. Royal College of Midwives. ACPAM. Barcelona, 1994.
La lactancia materna. Aguayo, J. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2001.
Manual práctica de lactancia materna. ACPAM. Barcelona, 2004.
Asociación Española de Pediatría. Manual de Lactancia Materna. Editorial Médica Panamericana. Madrid, 2008.
Lactancia Materna: guía para profesionales. Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría. Monografías A.E.P. nº 5. Madrid, 2004.

 

Artículo redactado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA.
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