TEMA 4

Lactancia materna y reincorporación al trabajo remunerado

Aquellas madres que no pueden o no desean demorar la incorporación a su trabajo remunerado más allá de unos pocos meses tienen la opción, en su mayoría, de mantener la lactancia materna de sus hijos mediante diferentes técnicas.

En muy pocas ocasiones compaginar lactancia materna y trabajo remunerado puede ser una opción inviable, hablamos de madres que deban ausentarse de manera habitual de su domicilio por periodos prolongados y en esos casos siempre es posible solicitar un permiso por riesgo de lactancia. Cualquier madre que después de su jornada laboral regrese a su domicilio junto a sus hijos puede, si quiere, seguir amamantandolos.

A nivel popular perdura el mito de que la lactancia materna más allá del permiso maternal es inviable y que amamantar y tener trabajo remunerado es incompatible. Es fácil oír “La lactancia materna está muy bien pero ¿Y las madres trabajadoras que?”. También es común presentar la lactancia materna como una carga añadida a la mujer trabajadora.

Un estudio realizado en España sobre la incorporación al mundo laboral y la lactancia materna (1) ha puesto en evidencia que, una vez las madres son informadas sobre las técnicas para compatibilizar lactancia materna y trabajo remunerado, el porcentaje de mujeres que abandonan la lactancia materna al incorporarse al mundo laboral no es significativo.

Asimismo, cuando ambos colectivos reciben la misma información, tampoco parece haber diferencias en cuanto a duración de la lactancia materna entre madres con o sin trabajo remunerado. Sin embargo sí que existen diferencias significativas, en cuanto a una mayor prevalencia de la lactancia materna, entre este colectivo de madres informadas y la tasa media de duración de la lactancia materna hoy en día.

Estos resultados concuerdan con los obtenidos en otro estudio (2) sobre la relación entre la lactancia materna, los estudios y el trabajo remunerado, donde además se pone en evidencia que la duración de la lactancia materna es significativamente más prolongada cuanto mayor es el nivel de estudios de la madre.

Lo cierto es que cada vez más madres desean prolongar la lactancia materna de sus hijos pero, desgraciadamente, la acaban interrumpiendo al volver a su trabajo remunerado porque no tienen acceso a una información adecuada y dan por hecho, en base a la creencia popular, de que no tienen otra opción. La ausencia de modelos, el miedo al rechazo social o a la discriminación laboral, pueden agravar el problema.

Para poder trabajar sin dejar de amamantar la madre necesita primordialmente:

Información: Saber cómo.
Confianza: En sí misma y en sus derechos.
Apoyo: Sobre todo de sus iguales, ya que le va a resultar muy difícil, aunque no imposible, seguir adelante si a su alrededor (pareja, familia, amigos, conocidos,…) continuamente la instan a renunciar.

Lactancia materna y trabajo remunerado: ¿Cómo puede hacerse?

Todo dependerá de las circunstancias propias de cada madre como son:

  • Quién cuida al niño en ausencia de la madre.
  • Edad del niño.
  • Lugar y horarios de trabajo.
  • Preferencias personales de cada madre.

¿Quién cuida al niño en ausencia de la madre?

Los bebés necesitan una atención individual. Si no pueden estar con su madre, lo mejor es que estén con su padre, los abuelos u otros familiares, o con una canguro de confianza.

La guardería es el último recurso, especialmente antes del año. Normalmente cogen muchos virus y si hay más de 3 niños por cuidadora, es difícil que reciban atención suficiente. En este caso, más que nunca, la lactancia materna ayuda a las madres a restablecer el contacto.

¿Qué edad tiene el niño?

La OMS/UNICEF recomiendan que el ideal de alimentación infantil es que todos los bebés reciban lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y sigan siendo amamantados, tomando además otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de 2 años y durante tanto tiempo como la madre y el niño así lo deseen.

Si la madre está interesada en seguir estas recomendaciones, pero debe incorporarse al trabajo remunerado antes de los seis meses, habrá que buscar técnicas para que el bebé siga tomando leche materna, bien directamente o mediante lactancia diferida.

Si por cualquier razón ésto no es posible, siempre se puede ofrecer la alimentación complementaria a los 4 meses de modo que, en ausencia de la madre, el bebé tome alguna papilla. Antes de los 4 meses todos los bebés deberían tomar únicamente leche, bien sea materna o adaptada.

Según la actual legislación vigente en España, que puede estar mejorada por convenios colectivos o de empresa pero nunca disminuida, hasta que el bebé tenga 9 meses todas las madres disponen de una hora (o dos medias horas) de permiso con sueldo por lactancia, durante la jornada laboral, que puede utilizarse para amamantar directamente o para extraerse la leche.

Si se utiliza al principio o al final de la jornada laboral, para entrar más tarde a trabajar o salir más temprano, sólo se tiene derecho a media hora de permiso.

Lugar y horarios de trabajo

A menudo compatibilizar lactancia materna y trabajo remunerado requiere elaborar un plan personalizado.

No es lo mismo si la madre trabaja cerca o lejos de su domicilio. Si tiene jornada completa o reducida. Si la jornada es intensiva o partida. Si dispone en su ámbito laboral de espacios adecuados para amamantar directamente a su hijo o no. Pero sean cuales sean las circunstancias siempre será posible encontrar la fórmula que mejor se adapte a cada caso, después de todo, como el pecho no tiene horario se adapta perfectamente a cualquier horario de trabajo.

Preferencias personales de cada madre

Se suele decir que cada niño es un mundo pero cada madre también lo es. Algunas son auténticas entusiastas de los sacaleches, a otras simplemente no les apetece usarlos. Unas valoran positivamente que alguien les acerque a su hijo al trabajo, otras preferirán salir ellas para amamantarlo en otro lugar. Todas las opciones son respetables y conjuntamente con los otros parámetros determinarán la mejor estrategia en cada caso.

La lactancia materna directa

Una opción posible es simplemente mantener la lactancia directa y para ello bien la persona a cargo del bebé puede acercarlo al trabajo de la madre para que ella lo amamante allí o bien la madre puede salir del trabajo para amamantarlo en casa, en la guardería o en algún otro lugar.

Los niños de más de tres meses ya maman con mucha rapidez por lo que la hora o dos medias horas de permiso por lactancia pueden ser suficientes en muchos casos.

La lactancia materna diferida

Si la madre está interesada en seguir las recomendaciones de la OMS y el UNICEF pero la lactancia directa le resulta inviable, puede recurrir a sacarse la leche para que su hijo se alimente en su ausencia con leche materna extraída hasta que llegue el momento de introducir otros alimentos.

Algunas madres prefieren extraerse la leche en casa aunque posiblemente lo más práctico será hacerlo en su ámbito laboral ya que la producción estará establecida y cuando el niño deje de mamar (al no estar presente) a la madre le resultará rápido y cómodo, además de ayudar a prevenir posibles problemas como obstrucciones o mastitis, aprovechar la hora o dos medias horas de reducción de jornada por lactancia para sacarse la leche.

Para ello va a necesitar:

  • Un buen sacaleches, preferiblemente mini eléctrico por su mayor rapidez y comodidad.
  • Una neverita de playa con bloque de hielo o similar.
  • Recipientes para transportar la leche extraída que pueden ser específicos o bien cualquier recipiente de uso alimentario con tapa.
  • Un lugar mínimamente limpio, reservado y con una toma de corriente aunque si fuera necesario hay sacaleches que también pueden funcionar con pilas (despachos, archivos, lavabos, trastiendas, etc…).

La idea es que la madre amamante a su hijo directamente antes de dirigirse a su trabajo remunerado y en cuanto regrese, así como todo el tiempo que esté con él. La leche materna extraída en el ámbito laboral y transportada en la nevera se pone en el frigorífico cuando la madre regresa a casa y servirá para que al día siguiente la persona que lo cuide alimente a su hijo mientras ella está ausente, preferiblemente evitando el uso de biberones y recurriendo a otros utensilios como cuchara, vaso, etc…

Las madres que lleven a sus hijos a la guardería pueden llevar también leche extraída, refrigerada o congelada, dentro de otra neverita con hielo. Las guarderías suelen tener implementado en sus protocolos que la leche materna les llegue ya dentro de biberones debidamente etiquetados, que posteriormente ellos calientan antes de alimentar al bebé, evitando manipular la leche lo máximo posible.

Durante los fines de semana la madre puede volver a amamantar a su hijo directamente lo cual facilitará el mantenimiento de la producción.

Adelantar los alimentos complementarios

Si la madre no puede o no desea amamantar directamente o extraerse leche, puede optar en función de la edad del niño (más de 4 meses) por ofrecer al bebé alimentos complementarios.

Estos alimentos tienen la ventaja de que se administran con cuchara y además suelen dar menos problemas de alergias que la leche de vaca para bebés (de ahí la importancia de mantener la lactancia materna al menos los primeros 4 meses).

Habrá que recurrir, eso sí, a alimentos saludables con poco potencial alergénico.

Si se opta por introducir temporalmente leche de fórmula (bebés de menos de 4 meses) sería aconsejable prescindir igualmente del uso de biberones, para prevenir que el niño rechace después el pecho, y recurrir a los sistemas alternativos (vaso, cuchara, …). Cuando el niño acepte ya las papillas se puede sustituir en primer lugar la leche de vaca por papillas y continuar más adelante ofreciendo otros alimentos en otros momentos del día. En cualquier caso durante los fines de semana se puede volver, si se desea, a la lactancia materna directa.

Lactancia materna y trabajo remunerado: dudas frecuentes

¿Qué cantidad de leche materna voy a necesitar?

Al principio siempre es una incógnita ya que puede haber muchas diferencias de un niño a otro. Pasados los primeros días pronto conoceremos “la medida” de nuestro hijo.

Es recomendable:

  • Dejar al principio leche materna más que suficiente.
  • Guardarla en pequeñas cantidades (50 – 100 cc).

La idea es calcular la hora en que la madre saldrá de casa y la hora en que volverá y estimar que el bebé hará aproximadamente una toma por cada 3 horas que su madre esté ausente.

La ingesta de leche materna extraída varía mucho de un niño a otro aunque en general se caracteriza por ser sensiblemente inferior a lo que una espera.

La experiencia nos dice que si una madre se incorpora al trabajo remunerado al finalizar el permiso maternal, su hijo de casi 4 meses probablemente tomará entre 50 y 150 cc de leche materna extraída por toma.

Así pues habrá que calcular tener unas reservas mínimas iniciales de 150 cc de leche materna extraída por cada 3 horas de ausencia, almacenadas de 50 en 50.

Cuando llegue el momento, se calientan los primeros 50 de leche materna extraída y si se los toma se calientan 50 más y así sucesivamente, hasta que el bebé diga basta. El proceso se repite en cada toma.

Pronto sabremos qué cantidad de leche materna extraída le apetece a nuestro hijo particular y ya podremos ajustar mejor la que le dejamos preparada. Es importante aclarar que, aunque algunos bebés toman más, la mayoría rara vez quiere más de 100 al principio, y muchos todavía menos.

¿Fresca o congelada?

Siempre que sea posible es mejor que la leche materna sea fresca. Así pues, la leche que la madre se saque el lunes servirá para el martes, la del martes para el miércoles y así sucesivamente. La del viernes puede guardarse en la nevera  hasta el lunes.

Una vez sepamos con más precisión la cantidad de leche materna que vamos a necesitar, si la madre se extrae leche de sobra, puede congelar directamente la que no vaya a utilizar y reservarla para futuras ocasiones, bien sea para salir un día a cenar y al cine o para preparar papillas de cereales más adelante.

¿Se puede mezclar leche materna extraída en distintas ocasiones?

La leche materna extraída se puede mezclar sin problemas ya sea para completar una toma antes de dársela al bebé o para completar una “medida” antes de congelarla. Siempre es conveniente ir gastando primero la leche más antigua.

Al principio, cuando la madre empieza a sacarse leche, sobre todo si lo hace en casa, es posible que le salga muy poca cantidad, así que puede ser útil guardarla en la nevera. La próxima vez que se saque leche, a lo largo del mismo día, la pone asimismo en el refrigerador y una vez fría se puede mezclar con la anterior hasta completar los 50 cc. En cuanto estén completos, o al final del día, sea cual se la cantidad, si no se van a utilizar, se pueden congelar.

¿No se me retirará la leche?

La producción de leche materna depende de la estimulación del pezón (a más succión más leche) por lo que es un camino de doble dirección, si la estimulación disminuye la producción bajará pero si posteriormente la estimulación aumenta la producción volverá a subir.

Es cierto que los sacaleches portátiles no son tan eficaces para estimular como un bebé, así que es fácil que la leche que una madre se saque en su ámbito laboral vaya disminuyendo paulatinamente pero el proceso es muy lento y antes de que se saque menos de la que su hijo toma probablemente ya no la necesitará porque habrá llegado el momento de ofrecer la alimentación complementaria. Además amamantar directamente los fines de semana ayuda a regenerar la producción.

En cualquier caso, aunque la producción disminuye al disminuir la demanda, bien porque la madre no se saque leche o el niño esté tomando otros alimentos, todas las madres seguirán produciendo toda la leche que necesitan. La leche materna no desaparece por arte de magia y aunque un niño solo mame una vez al día, su madre producirá leche para esa toma.

¿Y si la leche materna tiene un color extraño?

La composición de la leche materna varía a lo largo de la toma, al principio contiene más lactosa y otros nutrientes y su aspecto es semi transparente y ligeramente azulado, pero paulatinamente la concentración de grasas aumenta y la leche materna se vuelve más blanca.

Esto es completamente normal y se hace muy evidente cuando se utiliza sacaleches, sobre todo si hace ya muchas horas que el niño a mamado. Si la madre llena varios recipientes es posible que el color de la leche materna del primer recipiente que haya rellenado tenga poco que ver con el último. Puede ser buena idea mezclar a posteriori la leche para hacer “medidas” más equilibradas.

Por otra parte, cuando la madre ingiere algunos alimentos, el color de la leche puede cambiar y más de una madre se ha llevado un buen susto al contemplar como le sale leche de un color verduzco varias horas después de haber comido espinacas. En la práctica no tiene mayor importancia y es una buena manera de que el niño se vaya familiarizando con distintos sabores. La leche materna no es, ni mucho menos, monótona y aburrida.

¿Y si huele mal?

Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancio. Ese olor se atribuye a un cambio en la estructura de los lípidos como consecuencia de los ciclos de congelación y descongelación en el congelador-refrigerador con eliminación automática de escarcha. Aunque puede ocurrir que ocasionalmente algún niño la rechaza, por lo general no es así y tampoco resulta perjudicial para el bebé.

¿Y si no quiere comer?

La mayoría de los niños aceptan mejor otros alimentos distintos al pecho de personas distintas a la madre por lo que es totalmente innecesario acostumbrar al bebé a tomar papillas o leche materna extraída antes de que la madre vuelva a su trabajo remunerado.

Además generalmente los bebés reaccionan a la ausencia de la madre aprovechando para dormir, comiendo lo mínimo imprescindible hasta que la madre regresa, y después compensan cuando tienen la preciada teta a su disposición.

Es posible que se despierte por la noche para mamar y aunque pueda parecer agotador, a muchas madres les parece un buen trato: “casi ni se da cuenta de que me he ido”. A menudo deciden dormir junto a su criatura con lo que las tomas nocturnas son mucho más cómodas y el cálido contacto durante toda la noche permite compensar la obligada separación durante el día.

En cualquier caso nunca hay que obligar a comer a un niño.

Lactancia materna y trabajo remunerado: experiencias de madres

Isabel pudo coger el mes de vacaciones al final de las 16 semanas de licencia por maternidad. Después pidió dos meses de excedencia. De esta manera, cuando finalmente volvió a su trabajo remunerado, su hija tenía casi siete meses y tomaba el pecho cuando ella estaba en casa, y otros alimentos cuando no estaba.

Aurora se lleva a su hijo al trabajo, una pequeña tienda de ropa. ¡Incluso parece que ahora vengan incluso más clientes! Más adelante, cuando su hijo gatee o camine, quizás haya problemas, pero de momento es una buena solución.

Montserrat ha pedido una reducción de jornada. Cobra la mitad que antes, pero también tiene menos gastos en canguros y guarderías. Apenas pasa 5 horas fuera de casa. “Como a Alba le gusta mucho dormir, apenas se da cuenta de que me he ido y ya he vuelto”.

Enrique y Teresa han decidido renunciar a un sueldo. “Yo estaré de excedencia hasta los 15 o 18 meses y después Enrique se quedará en casa hasta los dos años y medio o tres”. “Nos dicen que estamos tirando el dinero –dice Enrique- pero yo creo que no lo tiramos, sino que lo gastamos. Si nuestro hijo pudiera escoger, seguro que preferiría tener a sus padres en casa que un coche nuevo o una torre en la playa”.

Sandra deja a su hija con su suegra. Cada día las tres generaciones coinciden en la puerta de la oficina: entre la hora de lactancia y la media hora del desayuno, Sandra tiene tiempo de comerse un bocadillo y de amamantar a su hija en la cafetería o en un parque cercano. “No sé qué habría hecho sin mi suegra; si ella trabajara, yo no podría hacerlo. Espero que, cuando mi hija sea mayor, la sociedad esté mejor organizada”.

Eulalia quería estar con su hijo al menos hasta el año, pero tenían que pagar la hipoteca y no podían pasar sin su sueldo. Ha encontrado una solución: atiende en su casa a la hija de una vecina. “No es mucho dinero, pero si tengo en cuenta lo que me ahorro de la guardería, es suficiente para ir tirando”.

Andrés, el hijo de María, se queda en casa al cuidado de la abuela que le da la leche materna extraída que su madre se ha sacado en el trabajo el día anterior. No come mucha pero, cuando su madre regresa a casa, siempre lo encuentra dormido o jugando tranquilo. En cuanto Andrés la ve enseguida se le ilumina la cara, levanta los brazos, llama a su madre, se acurruca en su regazo y mama feliz. “Ni que hubiera tratado de matarlo de hambre” protesta bromeando la abuela. Andrés levanta la vista y sonríe a su madre sin soltar la teta. Este ritual se ha convertido ya en una entrañable manera de decir “¡Hola!”.

 

Artículo redactado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA.

 

Bibliografía:

ALBA LACTANCIA MATERNA: Lactancia y trabajo remunerado. Conferencia, 2001.
ACPAM: Tú también puedes amamantar y trabajar. Folleto, 2000.
Dr. Carlos González: Mi niño no me come. Ediciones Temas de Hoy, 1999
Ruth A. Lawrence: La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica. Mosby. 1996
I Congreso Español de Lactancia Materna. Posters y ponencias (abstracts). Valencia, 2000

Referencias:

(1) N. Vallmajo, M.V. Fernández, I de Molina. PAD Reus-Altebrat. Incorporación al mundo laboral y lactancia materna. I Congreso Español de Lactancia Materna. Abstract 92. Valencia, 2000.

(2) A. Fernández, JM Paricio, L. Santos, M. Ferriol, B. Beseler, G. Serer, M. Sánchez, R. Perelló. Servicio de Pediatría. Hospital Marina Alta. Centros de Salud de la Marina Alta (Alicante). Lactancia según estudios y trabajo materno. I Congreso Español de Lactancia Materna. Abstract 137. Valencia, 2000.

 

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