TEMA 1

La succión y la deglución

La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, pero los patrones de succión difieren según la especie, al igual que las posiciones adoptadas para mamar. La succión puede ser continua (es el caso del canguro) o con intervalos de distintas variaciones.

Los bebés aprenden este proceso dentro del útero de sus madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Dicho aprendizaje se inicia a las 16 semanas de gestación, con la aparición del reflejo de deglución, y se completa más tarde, hacia las 20 semanas, con la aparición del reflejo de succión. La coordinación de ambos reflejos se produce a las 32 semanas de gestación, por lo que los niños prematuros que nazcan antes no tendrán la capacidad de alimentarse por sí mismos.

Los bebés aprenden mientras crecen y maduran dentro del útero, pues se trata de un reflejo vital para su supervivencia.

La coordinación de la succión y la deglución es necesaria para un buen funcionamiento de la lactancia, y la anatomía oral del bebé está diseñada para ello:

La laringe del bebé está más alta que la del adulto, y va descendiendo a medida que crece, lo que hace que sus tractos respiratorio y digestivo estén más separado. Esto, a su vez, facilita la coordinación de la succión y la deglución con la respiración durante los primeros meses de vida, evitando los atragantamientos y optimizando todo proceso.

También la succión es más eficaz en los lactantes, tienen los carrillos más desarrollados (los típicos “mofletes de querubín”) lo que les aporta estabilidad y favorece el sellado del pecho.

Además, la cavidad oral es más pequeña y hermética que la del adulto lo que resulta imprescindible para sujetar bien el pezón y la areola dentro de la boca y mamar eficazmente.

Al ser la cavidad oral de menor tamaño, está ocupada por la lengua, que también tiene una posición más anterior respecto a la de los adultos.

Cuando el bebé se dispone a mamar, no sólo debe abrir la boca, sino también realizar una compleja coreografía para conseguir una succión adecuada y una buena transferencia de leche. Estos movimientos son innatos, pero más adelante veremos que pueden verse afectados por determinados factores.

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La coreografía de la succión y la deglución

Cuando un bebé activa el reflejo de búsqueda (se produce al rozar sus mejillas o sus labios con cualquier objeto) ocurre lo siguiente:

  • La lengua se sitúa encima de la encía inferior.
  • La lengua protuye (sale) por encima de la encía.
  • La lengua se comba formando una U.
  • El maxilar inferior se eleva y dirige la areola y el pezón hacia unos milímetros más adelante del punto en el que se unen el paladar duro y el blando (punto S).
  • Las succiones cortas y repetitivas activan el reflejo de eyección de la leche.

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Simultáneamente:

  • Los labios sellan el pecho y lo afianzan dentro de la boca.
  • La lengua cubre y sobrepasa la encía inferior, y se mantiene en esta posición.
  • El bebé efectúa una presión intraoral negativa (PIN).
  • Cuando la lengua del bebé desciende en la parte más posterior, la PIN es máxima y la leche fluye hacia la garganta del bebé.

Los últimos avances científicos nos han permitido entender que la PIN que realiza el bebé es primordial para conseguir una buena transferencia de leche.
Si la PIN es inferior a la deseada es posible que el bebé no consiga extraer de manera efectiva la leche. Si por el contrario la PIN es excesiva puede dañar el pezón causando traumatismos de grado variable.

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Tipos de succión

Nutritiva y no nutritiva

Los bebés realizan dos tipos de succión: la nutritiva y la no nutritiva. La succión nutritiva es la que utilizan para comer. Se trata de una succión profunda y rítmica que suele durar unos minutos y da paso a la succión no nutritiva, la que realizan hacia el final de la toma. No obstante, si la madre tiene un reflejo se eyección de leche durante la toma y el bebé quiere más leche, volverá a realizar la succión nutritiva.

La succión no nutritiva, por su parte, es superficial y rápida, y no es raro oír decir que el bebé “está usando a la madre de chupete” cuando realiza este tipo de succión, aunque es el chupete el que quiere ser una imitación del pecho, no al revés. No hay que despreciar la succión no nutritiva, ni evitarla, puesto que mientras los bebés la realizan “practican”, por así decirlo, para la succión nutritiva, y de paso van tomando pequeñas cantidades de leche rica en grasa que se acumulan en la boca. Cuando la tienen llena, la tragan, así que incluso mientras realizan este tipo de succión se están alimentando.

Los bebés combinan los dos tipos de succión para obtener todo el alimento que les hace falta, puesto que en ambos casos estimulan los receptores de prolactina y oxitocina situados en el pezón y la areola, y por tanto la producción de leche.

Durante la succión nutritiva, el niño tiene las mejillas redondeadas y se ve cómo mueve las mandíbulas. También se oye cómo traga (hace falta silencio). A medida que el bebé madura y evoluciona, también lo hacen sus patrones de succión y deglución. De esta evolución dependerá la eficacia de las tomas.

Madura e inmadura

La succión madura se caracteriza por un ciclo de 10 a 30 succiones sin pausas para respirar, puesto que el niño coordina a la perfección ambos procesos, succión-deglución y respiración. Una vez que el niño empieza a succionar, la lengua realiza movimientos peristálticos que desplazan el bolo de leche el esófago, momento en que se produce la deglución y el ciclo vuelve a empezar.

La succión inmadura se caracteriza por un ciclo de 3 a 5 succiones, seguido de una pausa de la misma duración en la que el bebé respira, ya que no es capaz de succionar y respirar al mismo tiempo de forma coordinada.

Si un bebé presenta un patrón de succión inmaduro, una vez descartadas las causas patológicas hay que tener paciencia y esperar a que evolucione. Como suele ocurrir con los procesos de aprendizaje espontáneo, es cuestión de tiempo (no todos los niños empiezan a caminar al mismo tiempo: unos lo harán a los 8 meses, otros al año y otros a los 15 meses).

Correcta o incorrecta

La succión correcta es aquella que permite al bebé alimentarse de forma óptima y eficaz sin dañar al pecho ni provocar ningún tipo de molestias a la madre. Bien al contrario, la experiencia es agradable y placentera para ambos.

La succión incorrecta es aquella susceptible de causar problemas a la madre (dolor, traumatismos, infección…), al bebé (poca ganancia de peso, irritabilidad…) o a ambos.

Algunos bebés son más susceptibles de succión incorrecta como, por ejemplo, los bebés prematuros, con crecimiento intrauterino retrasado, hipertónicos o hipotónicos (S. Down, S. Piere Robin…) y los que tengan algún tipo de patología en la cavidad oral (anquiloglosia, paladar hendido, labio leporino…).

También son susceptibles de tener succión incorrecta aquellos bebes que han sido separados de sus madres, los que han nacido en un parto con anestesia o analgesia y también aquellos bebés que por un motivo u otro están estresados o han sido muy manipulados.

Finalmente los bebés que mamen en mala posición o hayan sufrido la interferencia de chupetes y tetinas también realizaran una succión incorrecta.

Para reconducir esta situación y lograr una succión correcta y placentera habrá que analizar caso por caso, valorar las posibles causas, ponerles remedio o encontrar la forma de compensarlas. Al mismo tiempo hay que asegurar una ingesta de leche suficiente por parte del bebé y tratar a la madre si fuera necesario. En algunos casos puede ser útil realizar ejercicios de fisioterapia de la succión. Desgraciadamente es muy difícil encontrar en España profesionales formados en logopedia neonatal ya que solo existe formación en el extranjero.

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