TEMA 1

La importancia de la primera hora

Que no os separen

El mejor lugar del mundo donde debe ser colocado un bebé al nacer tras ser secado es sobre su madre, piel con piel, ninguna tela entre ambos, pero cubierto con una toalla caliente y un gorro, ya que la cabeza es la parte de su cuerpo más grande por donde pierden rápidamente calor.

La madre y el padre llevan 9 meses esperando este momento tan importante en sus vidas, és un momento sagrado, nadie tiene derecho a interrumpirlo como no sea que la vida de la madre o del bebé corran peligro.

Ningún procedimiento es imprescindible en este momento. El bebé pesará y medirá lo mismo una o dos horas más tarde.

En el post-nacimiento inmediato la madre tiene en su sangre las cifras mas altas de endorfinas que jamás tendrá. Y su bebé también, puesto que estas pasan a raudales por el cordón umbilical durante el parto. Los dos se miran a los ojos, porque todos los bebés al nacer buscan contacto visual con su madre, aunque los coloques con la cabeza mirando hacia un lado, se mueven cabecean y no paran hasta lograr ver el rostro de su madre y mirarla. Las endorfinas provocan apego intenso, dependencia y enamoramiento visceral mutuo de madre e hijo.

Si se deja al bebé sobre el abdomen de la madre, este trepará hacia el pecho e iniciará la lactancia materna de forma instintiva. La mayor parte de los bebés nacidos en partos normales y sin anestesia pueden reptar desde el abdomen hasta el pecho de la madre o también es posible si la madre está semi-sentada colocar al bebé en posición ventral con la cabeza colocada bajo el cuello de la madre y permitir que el bebé vaya bajando y cabeceando hasta encontrar el pecho (más información sobre agarre espontáneo en posturas y posiciones). Entonces mamarán espontáneamente en ambos casos en unos 40 minutos de media.

El bebé primero permanece un rato inmóvil y, poco a poco, va reptando hacia los pechos (mediante movimientos de flexión y extensión de las extremidades inferiores), toca el pezón, pone en marcha los reflejos de búsqueda, se dirige hacia la areola, que reconoce por su color oscuro y por su olor, y, tras varios intentos, comienza a succionarla.

Un recién nacido que ha pasado por esta experiencia tiene muchas mas probabilidades de mamar de forma correcta ésta y todas las tomas que vendrán, con lo que seguramente no tendremos problemas de mal agarre ni posiciones inadecuadas por parte del bebé.

Lo primero que tiene un bebé en su boca crea impronta, por eso lo primero que deben tener siempre es el pecho. No deben hacer esta impronta con un chupete o una tetina.

La primera toma produce un pico altísimo de oxitocina que contrae fuertemente el útero previniendo hemorragias. La oxitocina tiene además un importante efecto antiestrés del que se benefician madre e hijo.

Según diversos estudios los bebés colocados piel con piel sobre su madre mantienen la temperatura hasta un grado por encima que los bebés colocados en una incubadora o en la cuna térmica. También tienen la glicemia más alta, mejor saturación de oxígeno, ritmo cardiaco y respiratorio más estable y menos llanto, tanto en intensidad como en duración.

Todos los bebés sanos que son colocados piel con piel sobre el vientre de la madre son capaces, si se les deja tiempo, de reptar, alcanzar el pecho y mamar por si solos en posición correcta sin ayuda. Tardan en hacerlo 40 minutos de media, algunos lo consiguen a los 15 minutos y otros a la hora y media de nacidos. Los recién nacidos que pasaron por este proceso tuvieron un indice mayor de éxito en la lactancia y mayor duración de la misma. Y sus madres tuvieron menos problemas de grietas y mal-posición.

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Evidencia científica:

En el año 90, en Suecia observaron durante dos horas a 72 neonatos. A 38 de ellos se les dejó encima de la madre piel con piel ininterrumpidamente. Al 34 restante a los 20 minutos de vida se los llevaron durante 20 minutos y luego los volvieron a colocar piel con piel con su madre. El resultado fue que un 70 por ciento del primer grupo consiguió mamar correctamente a los 50 minutos, mientras del segundo grupo solo lo consiguió un 20 por ciento. Y como hemos comentado antes que los bebés pudieran conseguir llegar al pecho y mamar por si mismos proporciona un buen augurio al éxito de la lactancia materna.

En otra investigación, hace unos años, un equipo del Instituto Karolinska de Estocolmo realizó un estudio comparativo de neonatos separados de sus madres al nacer versus neonatos que permanecieron piel con piel. Vinieron al hospital 12 de octubre de Madrid a realizarlo, porque allí se separaba a todos los bebés al nacer por norma y en Suecia el comité ético del hospital consideró NO ético separar a los hijos de sus madres aunque fuera para realizar un estudio. Hoy en día el hospital 12 de octubre es uno de los pioneros donde se practica el método madre canguro sin limitaciones.

Las conclusiones de los investigadores fueron que todos los recién nacidos deberían poder ser colocados piel con piel al nacer. Los bebés que en lugar de ello son sometidos a diferentes procedimientos rutinarios innecesarios lloran mucho, pues todos los recién nacidos que durante las primeras dos horas no están con su madre lo hacen. Es el grito de auxilio de la cría de mamífero humano separado de su madre. Solo dejan de llorar cuando ya no tienen fuerzas para seguir haciéndolo.
Los recién nacidos separados tenían a las 6 horas de nacer el doble de cantidad de hormonas del estrés que los recién nacidos que permanecieron en contacto piel con piel con su madre.

El llanto prolongado provoca estrés y el bebé estresado cae en la desesperación. La temperatura baja para ahorrar energías y poder sobrevivir más tiempo solo; la frecuencia cardiaca se hace inestable y la respiración es irregular con apneas. También disminuye la glicemia.

La separación madre-hijo es uno de los primeros y mas importantes palos en las ruedas que las rutinas hospitalarias suelen poner para el buen funcionamiento de la lactancia materna. La evidencia científica demostró también como esta separación provoca menor éxito y duración en la lactancia materna.

La separación también afecta a la madre

También la madre que no está con su bebé en el pos-parto inmediato se muestra más intranquila y vive peor algunos procedimientos como la sutura de la episiotomía o el desgarro, limpieza de genitales, etc.

A su vez puede mostrar mas dificultades para alumbrar la placenta y tener más posibilidades de sufrir una hemorragia. Pues es el contacto con su bebé y el inicio de la lactancia lo que hacen que se produzca un intenso pico de oxitocina que facilita la salida de la placenta y la contracción uterina.

Los granjeros saben que si a las hembras mamíferas se les retira una cría durante unos minutos, cuando la devuelven esta ya no se coge al pecho y su madre la rechaza, lo que la conduce a la muerte.

Nosotros los humanos tenemos el cerebro más elaborado y no abandonaremos un hijo por una separación al nacer, pero muchas madres que han sufrido la separación con un primer hijo y no la han sufrido con el segundo pueden testimoniar como ello ha influido de manera importante en el vínculo madre-hijo a largo plazo.

Algunas madres, después de tener un parto especialmente duro, con situaciones de exceso de manipulación, falta de intimidad, miedo a la muerte propia o del hijo sufren auténtico estrés post traumático. Como los soldados que vuelven de la guerra…

A menudo estas madres verbalizan que lo que peor vivieron fue la separación de su hijo al nacer, a veces durante horas.

Procedimientos invasivos innecesarios

La aspiración de secreciones nasales puede provocar obstrucción nasal y dificultar la lactancia, además de resultar molesto y producir un gran estrés en el bebé, está desaconsejada su práctica.

Es habitual que se introduzca una sonda por el ano del pequeño para comprobar que el orificio está abierto y que no hay una malformación. Esta práctica tampoco está exenta de riesgo y puede resultar muy dolorosa.

Tanto la atresia de coanas como el ano imperforado son extremadamente raros y no justifican una técnica de diagnóstico tan agresiva y dolorosa de forma rutinaria.

Prevenir infecciones

La manera más fácil y barata de conseguir que un bebé tenga menos peligro de infecciones nosocomiales (las que se cogen por el hecho de estar en un hospital) es que permanezca pegado a su madre. Los bebés separados están en mayor riesgo de infección.

No es casualidad que los bebés lleguen al mundo asomando la boca y la nariz justo encima del ano de la madre. Y tampoco es casualidad que durante el expulsivo la mayoría de las madres defequen. Con lo cual el ano esté sucio de restos fecales.
Muy probablemente la naturaleza lo ha diseñado así para que el bebé se contamine rápidamente de la misma flora intestinal que tiene la madre para que quede protegido. Aunque se sabe que cerca de una tercera parte de la flora intestinal del bebé ya ha estado invadida por bacterias maternas durante el tercer trimestre de embarazo.

El parto no es un suceso estéril y aséptico, la vagina no es un lugar estéril y un parto no precisa asepsia, solo limpieza.

Los bebés que nacen de perinés desinfectados o nacen por cesárea tienen mayor dificultad para acabar de poblar rápidamente sus intestinos con bacterias de la madre.

Si esto sucede existe una segunda oportunidad y es el contacto piel con piel inmediato, la madre huele a su hijo como buena mamífera, le habla, le respira cerca, lo besa. El bebé lame la piel de la madre y al mamar las primeras gotas de calostro proporcionan junto a las bacterias maternas la mejor protección.

En cambio, si es manipulado por el personal sanitario las bacterias que recibirá son las que hay en el quirófano y las que médicos y enfermeras lleven en sus manos. Teniendo en cuenta que el primero que llega a un territorio se queda para siempre separar madre e hijo puede significar que se producirá una modificación permanente de la base sobre la que se construirá la flora intestinal del futuro adulto.

Probablemente esto es la causa de que diversos estudios hayan encontrado una relación directa entre nacer por cesárea y padecer mayor numero de enfermedades alérgicas.

Mejor no separar nada

No hay un tiempo de separación seguro. La separación siempre daña. Lo correcto es no separar en absoluto.

Las madres y sus hijos no se han de separar al nacer como no sea por una clara indicación médica, aunque la madre haya decidido no dar el pecho, y aunque el bebé haya venido al mundo mediante cesárea.

Para ello en los hospitales hay que crear protocolos que supriman los retrasos rutinarios en iniciar contacto madre-hijo.

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