TEMA 2

Dolor y grietas por mala posición

Las grietas son heridas en los pezones. No siempre que hay dolor hay grietas.

¿Por qué salen las grietas?¿Se pueden prevenir?

Amamantar no produce dolor. Si alguna mamá siente dolor al amamantar, muy probablemente su hijo no está mamando correctamente.

El pecho está preparado para que el bebé mame. Las grietas salen al mamar sólo del pezón, en lugar de agarrar una buena porción de pecho, incluyendo además del pezón gran parte de la areola.

Al ser un problema “mecánico” es inútil intentar prevenir las grietas o heridas en los pezones durante el embarazo, ni con cremas, ni con masajes, ni con frotamientos. Y una vez que salen, no se curan con pomadas ni aerosoles.

Es frecuente que el bebé esté bien colocado y la posición sea correcta pero el bebé tenga una succión disfuncional o un problema de falta de movilidad de la lengua: anquiloglosia o frenillo sublingual corto.

Tengas o no heridas, si tienes dolor, has comprobado que la posición es correcta, no hay problemas mecánicos de succión y a menudo te duele también cuando no estás amamantando posiblemente tengas una alteración microbiana o infección en los pezones y conductos.

No conviene aplicar la propia leche para cicatrizar porque si tienes una alteración bacteriana puedes empeorar el problema. La última recomendación de los expertos es aplicar aceite de oliva que tiene propiedades antiinflamatorias y bacterioestáticas.

No es conveniente lavarse el pecho en cada toma, puede hacer que desaparezca la capa de protección natural que tiene el pezón y la areola.

A todas las embarazadas les sale alrededor de la areola como unos puntitos abultados, se trata de las glándulas de Montgomery y excretan una sustancia sebácea que protege la piel de la areola y el pezón. Cada vez que lavamos el pecho nos llevamos esta protección. Con la ducha normal es suficiente.

Puede causar dolor al amamantar el intentar destapar la nariz del bebé mientras mama, realizando una pinza con los dedos o poniéndolos en forma de tijera si se hace de manera que dificulta el agarre del bebé. Todos los bebés nacen chatos, para poder mamar sin problemas. Cuando un bebé mama estando bien colocado, su madre apenas podrá ver por donde respira, pero alguien que se sitúa a su lado lo verá con facilidad: por el huequito que queda entre el labio superior y la nariz. Si tu bebé no pudiera respirar se separaría del pecho para hacerlo, por lo que es importante no sujetar la cabeza del bebé haciendo presión con la mano contra el pecho, siempre hay que sujetarlo por la parte alta de la espalda.

Tener dolor y heridas en los pezones suele ir asociado a un aumento de peso insuficiente en el bebé porque mamar mal además de doloroso puede ser ineficaz.

Los signos de que tu bebé mama bien, aparte de que no duela, son que come eficazmente, está menos tiempo mamando y suelta el pecho por sí mismo.

¿Cómo corregir la posición?

Descartadas otras posibles causas de dolor, si se trata únicamente de corregir posición conviene saber que a veces hay que hacer más de una intentona. Si tu hijo está hambriento se pondrá nervioso y si hay que separarlo probablemente se enfadará, por eso es mejor que comiences a probar antes de que tenga mucha hambre.

Si ya tienes grietas te costará afrontar cada toma y probablemente la tensión de tus hombros y brazos te impedirá encontrar una buena posición. Intenta encontrar la confianza en ti misma de que puedes solucionarlo. Respira varias veces antes de empezar y recuerda que cuando tu hijo esté bien agarrado no te dolerá sólo tendrás ligera molestia, no dolor, mientras las grietas acaban de curar.

Puedes probar el agarre espontáneo de tu bebé. O puedes intentar conseguir una toma indolora de un modo más activo:

Agarre asimétrico para conseguir una toma indolora

Quiere decir que el bebé toma el pecho de modo asimétrico tomando más porción de areola de debajo que no de arriba.

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Importante tu bebé boca abajo sobre ti de modo que siempre sus genitales están pegados a tu cuerpo y esto último subrayado vale para todas las posiciones.

Estando sentada, coloca a tu hijo para mamar, de manera que sea el niño el que vaya hacia el pecho, no el pecho hacia el niño.

Si tus pezones miran al frente puedes colocarlo con su ombligo tocando tu barriga, si miran hacia abajo su ombligo no ha de ir pegado a tu cuerpo, si no hacia arriba, siguiendo el eje de la dirección que toma tu pecho y tu pezón. Es mejor que su cabeza esté apoyada en mitad del antebrazo (no en el hueco del codo), no le cojas del culo, por que entonces lo tiras hacia el codo. Tu mano del lado del pecho que vas a darle sujeta al bebé por mitad de la espalda. Es importante que su cuello esté libre para poder echar la cabeza hacia atrás.

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Es buena idea que alces tus pies con un taburete, de manera que el bebé descansando sobre tus piernas, su boca le quede enfrente del pezón.

Sin mover ni tocar el pecho, el pezón quedará apuntando entre el labio superior y la nariz y su labio inferior apoyado en la parte inferior de la areola.

Entonces roza su nariz con el pezón, y esto provocará que abra la boca muy grande, como para bostezar. No te lo pienses dos veces y con un gesto rápido de tu antebrazo, empújalo hacia ti haciendo rodar al mismo tiempo el pecho dentro de su boca.

Afloja tus hombros, y estate atenta a ver que notas, si el bebé ha podido coger bien el pecho, tu pezón le quedará situado al fondo del paladar, casi tocando la campanilla, y de esta manera, la presión la hará donde acaba la areola, y no volverá a dañar tu pezón.

Sabrás que está bien colocado porque no te dolerá, ese será el control de calidad.

Si lo pones al pecho y duele, retíralo y vuelve a empezar, no le dejes mamar hasta que no duela.

Para retirarlo, introduce un dedo dentro de su boca, por la comisura, para romper el vacío, no debes tirar del pecho, te hará más daño.

A veces duele las primeras 2 o 3 succiones, pues necesitan eso, para hacer la ventosa o vacío suficiente para que el pezón quede en el lugar adecuado de su boca. Es de buen pronóstico si solo duele el agarre y luego mejora el dolor de forma importante.

Posición acostada

La mamá ha de estar completamente de lado, con dos o 3 cojines debajo de la cabeza, uno entre las rodillas, y alguno de apoyo en la espalda.

El bebé ha de estar también completamente de lado, y su cabecita descansar sobre la cama, no sobre el brazo. El brazo de la mamá estará doblado hacia su cabeza.

Cuando esté a punto de cogerse al pecho, su boquita ha de quedar situada entre el labio superior y la nariz. Cuando el pezón le roce la nariz, el niño instintivamente tirará la cabeza ligeramente hacia atrás, y abrirá la boca. Es el momento de acercarlo rápida y decididamente hacia la madre, empujándolo por la parte alta de la espalda.

Lo mismo que antes, si mama bien no ha de doler.

Si mama correctamente, ya puede estar haciéndolo todo el rato que quiera, que no te va a lesionar, y las heridas que tienes se curarán en pocos días como una herida normal.

Todo esto es difícil de explicar y entender por escrito, y sería ideal que te pusieras en contacto con algún grupo de apoyo de tu localidad, o con algún profesional de la salud formado en lactancia. En cualquier caso encontrarás más información e imágenes en nuestros artículo sobre posturas y posiciones para amamantar.

 

Artículo redactado por Inma Marcos. Asesora de Lactancia de ALBA. Comadrona. IBCLC.
Revisado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA.
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